Por: Patricia Moreno @pamoreno_

video: José Mosquera @AjotaMosquera

La bandera de la diversidad sexual se desplegó en varios edificios y facultades de la Universidad Central, UCE, el 27 de noviembre del 2017. Los seis colores que la componen sorprendieron a estudiantes y transeúntes. De esta manera la universidad pública más antigua del país se sumó a la conmemoración de los 20 años de la Despenalización de la Homosexualidad en el Ecuador. Meses antes, el 23 de mayo, los canales de información de la universidad anunciaban oficialmente la creación del Instituto de Investigación en Igualdad de Género y Derechos de la Universidad Central del Ecuador, INIGED, encargado de generar investigación sobre derechos humanos, diseñar políticas y espacios de igualdad efectiva y no violencia dentro de las aulas universitarias. Al ritmo de esta ruta institucional, el 31 de enero del 2018, la Universidad Central volvió a vestirse multicolor al inaugurar en el Museo Universitario, MUCE, la muestra TransInDisciplinar: pensar la universidad como un lugar sin límites, exposición que reúne una serie de propuestas artísticas contemporáneas en torno a la lucha de la comunidad LGBTIQ ecuatoriana en las últimas décadas.

Pensar la muestra dentro de la universidad se convierte, desde un primer momento, en una apuesta por la problematización del papel de la academia como ente (re)productor de ciencia y teorías, a la par de normas y desigualdades.

Muestra TransIndisciplinar – foto: MUCE

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Tomar posición en la universidad

Los discursos y luchas universitarias en agenda y praxis, han planteado históricamente demandas legítimas como la autonomía, la participación estudiantil en las esferas de gobernanza de la educación. Los último años, con mayor fuerza, a estas demandas se han sumado preguntas referentes al sostenimiento de la violencia de género y la heteronormatividad, modelo cultural y social que fija la heterosexualidad como única sexualidad “natural” y aceptable; a partir del cual, toda forma de relacionamiento humano que sobrepase la unión hombre-mujer, es excluido. Estas preguntas cuestionan la cotidianidad universitaria donde aún persiste una concepción de la homosexualidad como “anormalidad” o patología. Basta recordar que en la Escuela Nacional de Enfermería el semestre pasado se abrió un “debate” sobre si la homosexualidad era o no una enfermedad. Cuesta creer que en las aulas universitarias aún se tenga que recordar que la OMS desde 1990, más de tres décadas, sacó de la lista de las enfermedades mentales a la homosexualidad.

La homosexualidad no es ninguna enfermedad, pero aún existen aulas donde este pensamiento retrógrada sigue presente. Es por eso que la bandera LGBTI en la universidad y una muestra de arte que reivindica la diversidad sexo genérica, no son hechos minúsculos.

Si tomamos en cuenta que en la gestión de las instituciones públicas, como es el caso de la Universidad Central, todo proceso a realizarse parte de una cadena de trámites y aprobación a través de escalas de mando, podemos entender que la puesta en común de una exposición museística del alcance de TransInDisciplinar, lleva consigo una decisión política necesaria al tenor de las exigencias sociales y las demandas latentes de los colectivos que realizan trabajo organizativo, político y artístico al interior de la universidad.

Voltear la vista y hacer oídos sordos a la comunidad LGBTI dentro del espacio universitario sería un desacierto a nivel de debate entre los miembros de la comunidad centralina. Que la UCE se sume a la visibilización de historias y relatos de las diversidades sexuales a través del arte, es un pequeño paso para que “en el tiempo y en el espacio”, como dice el canto característico de la Universidad Central , puedan resonar otras voces, desde el género y las disidencias sexuales.

Muestra TransIndisciplinar – foto: MUCE

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La muestra que remueve

TransIndisciplinar constituye un gesto político de la universidad pública en relación a la exigencia del reconocimiento de la comunidad LGBTIQ. Sobre esta señal de apertura y la importancia de asumir posiciones lxs investigadorxs ecuatorianxs Alejandro Cevallos y Anahí Macaroff dicen: “Los retos en la articulación del trabajo educativo-comunitario, no pueden ser explicados totalmente sin entender lo que llamamos la urgencia del territorio, que es un acumulado de factores que nos exceden, que vienen acumulándose históricamente, y que en el ejercicio de esta urgencia, nos reconocemos implicados, porque representan una lucha vital que transmuta constantemente, pero que está vigente, que está ocurriendo en este mismo momento (…) La urgencia del territorio emerge del contexto social y nos pide posicionarnos” 1

Desde ese ángulo, el Museo Universitario, MUCE, toma partido a favor de la diversidad y plantea la posibilidad del disenso y la controversia como elementos básicos de la crítica productora de conocimientos. De ahí que el texto curatorial de la muestra 2 lime las superficies de los muros universitarios para interrogar cómo ha sido tratado el tema del machismo, la exclusión y la violencia de género en la universidad, o dónde está la mirada de género en la formación educativa. Preguntas pertinentes si se toma en cuenta que el 64,43% de la población universitaria son mujeres, de acuerdo a los  datos correspondientes al año 2017, aunque se desconoce el porcentaje de la población universitaria autoidentificada con la comunidad LGBTI.

La muestra del MUCE reivindica los discursos de resistencia, los despliegues corporales y la vigencia de otras subjetividades en constante tensión con las normas morales de la sociedad ecuatoriana. En este ejercicio de apertura y reconocimiento, las instituciones educativas no dejan de intervenir directamente en la disputa por los modos de significación; por ello la necesidad de poner en duda el discurso binario de la heterosexualidad, conscientes de que “hay una diversidad de estrategias sociales e intelectuales bien conocidas y utilizadas por el sistema, para contener la influencia del género” 3, como señala la crítica feminista Katy Deepwell.

Muestra TransIndisciplinar – foto: MUCE

 

TransInDisciplinar supone entonces un renovado lugar de enunciación de la Universidad Central que entiende la diversidad sexogenérica, desde distintas producciones artísticas y la obra de varios colectivos y organizaciones LGBTI en su mayoría, para debatir y esbozar respuestas hacia adentro, en lo concerniente a las prácticas institucionales, enfoques educativos, modos de relacionamiento y políticas de atención ante casos de intolerancia y violencia de género. Un cúmulo de asuntos por tratar para promover la participación crítica y creativa de los actores de la comunidad universitaria, acorde con el Artículo 5 del Estatuto Universitario que describe a la universidad como una institución “científica, laica, humanista y comprometida con el desarrollo humano”.

El carácter intencional de la propuesta de TransInDisciplinar pone en evidencia la relación arte-activismo como estrategia generadora de incomodidad, posibilidad clave para cuestionar los relatos, con miras a comprender otras formas del sentir. La diversidad en toda su existencia, se convierte en el dinamizador de la crítica, aquel “arte de la inservidumbre voluntaria, el de la indocilidad reflexiva, que tendría por función la desujeción en el juego que se podría denominar, en una palabra, la política de la verdad” 4 de acuerdo a las reflexiones de la artista y educadora alemana Carmen Mörsch.

Estos son pequeños pasos para que la discriminación y el ocultamiento de la diversidad en la universidad no sea la norma. Para quienes años atrás se retiraron de la universidad por la discriminación del entorno, que vivieron la violencia del puño y la palabra en las aulas, como es el caso de un ex compañero que en 2009 vivió la agresión física dentro de los baños de la Facultad de Comunicación Social por ser homosexual, y que meses después se retiró de la facultad sin poder denunciar, porque la puerta cerrada a la diversidad era la ley. Tuvieron que pasar 367 años desde su fundación para que la Universidad Central, la segunda universidad con mayor número de estudiantes del país, dé sus primeros pasos por la diversidad. Esperamos que no corra un día más para ver otras acciones que refuercen la lucha de nuestrxs compañerxs LGBTI+. Quienes estudiamos en la Universidad Central, demandamos del Alma Máter el compromiso real para que los derechos de las personas con identidad sexodiversa se cumplan a cabalidad. Por el derecho a existir, y no solo a sobrevivir, esperamos que la universidad se convierta en un auténtico lugar sin límites.

Muestra TransIndisciplinar – foto: MUCE

 

VIDEO – TransIndisciplinar

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1 Cevallos, A. y Macaroff A., “Introducción”, en Contradecirse una misma: Museos y mediación educativa crítica. Quito: Fundación Museos de la Ciudad, 2015.

2 Disponible en http://www.paralaje.xyz/transindisciplinar-pensar-la-universidad-como-el-lugar-sin-limites/

3 Deepwell, K. “La crítica feminista Del arte en un nuevo contexto”, en Nueva crítica feminista de arte: Estrategias críticas. Madrid: Ed. Cátedra, 1998.

4 Morsch, C., “Contradecirse una misma. La educación como práctica crítica”, en Contradecirse una misma: Museos y mediación educativa crítica. Quito: Fundación Museos de la Ciudad, 2015.

 

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