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ENTREVISTA

Franklin Ramírez: “El discurso de la persecución tiene que ver con las necesidades de la Revolución Ciudadana pero no con los problemas del país”

Publicado 12 de abril del 2022

 

La salida de Jorge Glas ha movilizado a la opinión pública, a los partidos pero ¿quién se hace cargo del Hábeas Corpus y de la salida de la cárcel del ex vicepresidente Jorge Glas?

En efecto hay un cataclismo en la opinión pública respecto a la liberación de Glas. Lo que se ve en la apariencia, es que hay un intercambio de acusaciones mutuas entre las coaliciones políticas, entre los movimientos políticos para responsabilizar al otro o a las alianzas de los otros, respecto a esta decisión y eso indica a mi parecer, el grado de fragmentación y de atomización política que está viviendo el país; la imposibilidad que viene teniendo el sistema político, desde la entrada al poder de Lasso, de ordenarse.El sistema político no está ordenado, hay una falta de conducción hegemónica, de estrategia por parte de Lasso pero los otros bloques de poder tampoco logran producir alianzas, coaliciones, redes estables. Cada noticia, cada coyuntura realinea a los actores políticos, pues tenemos la impresión de que cada vez puede suceder algo. Los actores políticos viven un nivel de incertidumbre estratégica enorme.

Lo de Glas es quizá hay un cataclismo mayor, pero pasó igual con la Reforma Tributaria o con la ley de inversiones, ya estábamos al filo de la muerte cruzada, entonces el sistema político con una falta de hegemonía, de algún actor, de conducción estratégica no logra ordenar el conjunto de decisiones, de intereses. Hay una fragmentación y en apariencia esto se ve con el hecho de que nadie se hace cargo de lo que sucede en la política y nadie asume algo central en la política, el hecho de que, en política, y en la condición que vive la democracia ecuatoriana son fundamentales los pactos, las alianzas y los actores políticos deben hacerse cargo de aquello. La política es conflicto y es articulación y vemos que de estas dos lógicas no se hace cargo nadie.

 

Vivimos un estado de zozobra y de fragmentación permanente que tiene que ver muchísimo con la falta de conducción y la falta de sentido político, estratégico del gobierno, que en un sistema presidencialista está llamado a ordenar un poco el juego.

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