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Zoila Ugarte: un periodismo por ellas y para ellas

Por: Verónica Calvopiña @kinoraxx

Era la época en que a las mujeres se les prohibía ir a la escuela, leer, o escribir. Solo unas pocas –hijas de familias adineradas– aprendían a leer el evangelio, con el fin de que inculquen la religión a sus propios hijos; se las consideraba entonces “las guardianas y civilizadoras del hogar”. En tanto que las otras –mujeres indígenas, negras, mestizas pobres­– eran obligadas a servir en las haciendas, en las casas de los grandes señores; también eran artesanas o pequeñas comerciantes en los mercados. Aunque algunas sirvieron como soldadas o fueron parte de los ejércitos durante la Independencia, la gran historia no las tomó en cuenta. Todas eran invisibles.

Así, cuando Ecuador se formó como nación, las mujeres no estaban incluidas en ese proyecto, ni siquiera eran ciudadanas, tampoco podían votar. La ciudadanía y el voto solo estaban reservados para los hombres, mayores de 21 años, que sabían leer y escribir, y con recursos económicos. A las mujeres tampoco se les reconocía la libertad, menos todavía el derecho de elegir con quién casarse o cuántos hijos tener. La herencia y el patrimonio de las mujeres eran administrados, y en ocasiones despilfarrados, por sus esposos; ni sus hijos les pertenecían. Por tradición, ley y religión, el espacio de las mujeres era la casa, no la calle, menos la política o la escritura. La filosofía, la literatura, la ciencia les estaban vetadas. Los conventos con sus reservas, eran los únicos lugares donde las mujeres podían incursionar en las letras o el conocimiento.

Unas cuantas se atrevieron a romper la norma, comienzan a escribir en periódicos y revistas usando seudónimos. Entre las pioneras se destaca Zoila Ugarte, quien bajo el nombre de Zarelia, publica lo que hoy se consideran las primeras obras periodísticas escritas por una mujer en Ecuador. Zoila será también la primera en reconocerse como feminista, y la primera mujer en defender una postura política liberal. La escritora cuencana Raquel Rodas señala que inspirada en la Revolución Liberal, Zoila definirá como su carrera al periodismo, pero un periodismo “polémico, combativo y disruptivo”[1].

El 15 de abril de 1905, Zoila Ugarte funda la Revista “La Mujer”, con la consigna de ser una revista “por ella y para ella”. En esta revista se incentiva a mujeres a escribir con sus nombres propios y se defiende los derechos a la educación, al trabajo, al patrimonio, a la participación política, entre otros temas. Uno de los escritos de Zoila para esta revista menciona: “El feminismo no es una doctrina caprichosa y sin objeto, es la voz de la mujer oprimida, que reclama aquello que le pertenece, y que si no es hoy, mañana o cualquier día lo conseguirá, siendo por lo tanto inútil ponerle trabas”[2]

A la Revista “La Mujer” le sigue la Revista “Alas”, una publicación hecha por profesoras del Liceo Fernández Madrid, de la cual Zoila también fue su fundadora. Así mismo, dirigió y escribió en el Periódico “La Prensa” donde, entre otras cosas, defendió el derecho al sufragio por parte de las mujeres. En una edición de este periódico del 12 de septiembre de 1910, Ugarte se burla de los congresistas de ese entonces quienes, a pesar de ser en su mayoría de tendencia liberal, y defender los ideales del liberalismo, se identificaron con los conservadores a la hora de ampliar el derecho al voto, también a las mujeres.

Zoila junto con otras mujeres como Raquel Verdesoto, Hipatia Cárdenas, María Augusta Idrovo mostraron los vacíos de la legislación ecuatoriana, que si bien no garantizaba el voto femenino tampoco lo prohibía explícitamente como constituciones de otros países. De esta manera, Ugarte y otras mujeres a través de sus escritos en la llamada “prensa chica” o prensa alternativa a los grandes periódicos nacionales de ese entonces, hicieron público el debate por el sufragio, y allanaron el camino para que más tarde, Matilde Hidalgo ejerza por primera vez, su derecho al voto, un 10 de mayo de 1924.  

La labor de Zoila Ugarte estuvo también en la enseñanza. Fue una defensora de la educación pública y laica para las mujeres de clase media y popular, instaurada durante el gobierno de Eloy Alfaro. Fue profesora de colegios como el Fernández Madrid, el Manuela Cañizarez y el Simón Bolívar. La educación era además para la escritora feminista, una forma en que las mujeres podían asegurarse un futuro económico por ellas mismas, al respecto escribió: “La mujer tiene derecho a que se le de un trabajo puesto que necesita vivir y no se vive, ni se adquieren comodidades sin trabajar”[3].

El proyecto liberal permitió la incorporación de mujeres a la educación y a la vida pública, aunque no subvirtió –en el fondo– los roles tradicionales asignados a ellas como madres y cuidadoras. El liberalismo, sin embargo, fue el terreno donde surgieron los primeros artículos, revistas y periódicos escritos por mujeres, donde se cuestionó y exigió por primera vez a la sociedad, los derechos esenciales que hasta ese entonces eran negados a las mujeres. En este marco, fueron mujeres como Zoila Ugarte quienes, con su lucha, proclamaron su lugar como ciudadanas y personas, y a través de la escritura, exigieron un país que se construya desde ellas y para ellas.

 

 

[1] Zoila Ugarte de Landívar. Patriota y Republicana. Raquel Rodas. 2010. Pág. 51

[2] Idem. Pág. 73

[3] Artículo Aspiraciones. Zoila Ugarte. Revista La Mujer N°4, Quito. 1905.

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