Tiempo de lectura: 5 minutos

 

“Yo no ruego, yo no pido; yo exijo”

el grito de una madre que busca a su hija

 

 

Por: Emilia Palacios @EmiliaPalaciosM

Edición general: Ana Acosta @yakuana

Video: Emilia Palacios – José Mosquera

 

Publicado 20 de agosto de 2021

Tiempo de lectura: 5 minutos

 

Ninguna niña debería pararse en las afueras de la Fiscalía de su cantón para reclamar, en medio de lágrimas, que busquen a su hermana, que entreguen respuestas. Con tan solo siete años, Valentina exige que encuentren a Yajaira, su hermana, y advierte que ella y su madre no se cansarán hasta tenerla de vuelta.

–Mi negra – recuerda Eulalia Martillo madre de Yajaira – a mi negra le gustaba bailar salsa y escuchar rancheras.  Le gustaba hacernos bromas a mí y a mi esposo, le gustaba hacerme poner brava para reírnos, le gustaba jugar a la pelota con sus hermanas y sus vecinitos.

Yajaira Alvarado o Angie, como la llamaban en su hogar, tenía doce años y vivía con su madre y cuatro de sus cinco hermanas; Valentina, Naomi, Juliana y Damaris; en el cantón Naranjito, a 12 kilómetros del cantón Marcelino Maridueña. Yajaira y Naomi estudiaban en el colegio Marcelino Maridueña, en este cantón, ubicado en el centro sur de Guayas.

El 13 de febrero de 2020, a Eulalia se le unió “el cielo y la tierra” cuando se enteró, por su hija Damaris, que Yajaira no llegaba a la casa. Su padre tenía que recogerla del colegio; sin embargo, aquel día no llegó. El día de la desaparición, varios transeúntes afirmaron haber visto a Yajaira en una motocicleta con Santiago S, hombre de la ciudadela Los Parques, morador de Marcelino Maridueña, quien nunca fue detenido por las autoridades encargadas de la investigación. Una amiga de Nahomi confirmó esta información. Ella vio cómo la jalonearon y la subieron a la moto. Esto fue también captado por cámaras del lugar.

Yajaira Yanina Alvarado Martillo, de 12 años, desapareció el 13 de febrero de 2020 en el cantón Marcelino Maridueña / Foto familiar

Desde enero a junio del 2021, Guayas se mantiene como la segunda provincia con mayor índice de personas desaparecidas en Ecuador con un 15%, tras Pichincha con un 19%, según el reporte publicado por el Ministerio de Gobierno. El 54% de las personas reportadas como desaparecidas son niños, niñas y adolescentes, siendo la mayoría mujeres. De acuerdo a la página web de la Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos en Ecuador (Asfadec), Eulalia, madre de Yajaira, intentó presentar la denuncia el mismo día de su desaparición. Sin embargo, “la policía le informó que debía esperar 24 a 48 horas para presentarla, justificando que ‘la niña se ha ido con su novio, ya volverá’”. 

Eulalia recorrió el cantón a pie buscando a su hija, avisando a las autoridades y preguntando a transeúntes.  Esto, a pesar de que en la página web  de la Fiscalía General del Estado se encuentra en un recuadro grande la frase:

“No es necesario que su familiar esté desaparecido más de 24 horas. Puede reportar la noticia de la persona desaparecida de forma inmediata en la Fiscalía.”

Al no tener ninguna respuesta por parte del Estado, Eulalia decidió emprender viajes a diferentes lugares del país, portando la imagen de su hija, de su negra, de su beba. Viajó a Guayaquil con la Primera Caravana por las Personas Desaparecidas y Encontradas Sin Vida en Ecuador que se realizó en marzo del 2021 por Asfadec y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), organización de derechos humanos que ha acompañado la lucha de los familiares y amigos de personas desaparecidas. La Caravana recorrió ciudades del país con el fin de visibilizar la problemática de las desapariciones en crecimiento en el país.

Eulalia, reiteradas veces, se ha trasladado a la capital del país en un intento de llamar la atención a las autoridades. Así estuvo presente en la marcha que Asfadec realizó en la ceremonia de cambio de mando de Guillermo Lasso como presidente de Ecuador en 2021. Ella ha gritado junto a otras madres y familiares en la Plaza Grande en el Centro Histórico de Quito, que han vivido la desaparición de un ser querido. Estas acciones se han convertido en herramientas de lucha para las familias de desaparecidos, para no olvidar sus nombres, sus rostros y que cada persona también los recuerde.

Un año y dos meses después de la desaparición de Yajaira, trabajadores de un ingenio azucarero en Marcelino Maridueña encontraron osamentas en el territorio donde trabajan. El 14 de abril de 2021, las autoridades indicaron que los restos encontrados supuestamente pertenecían a Yajaira. Según Eulalia, ninguna autoridad le notificó sobre la situación y tuvo que enterarse por su padre, el abuelo de Yajaira, sobre lo sucedido.

Marco Proaño, teniente coronel jefe de la de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) de la subzona Guayas indicó, a través de un Facebook Live realizado el 15 de junio de 2021, que luego de realizar las pruebas científico técnicas los restos serían de Yajaira. Eulalia y su abogado, Jorge Gómez, no aceptan estos resultados. Eulalia en un plantón afirmaba que “es un montaje”, y afirma que su hija sigue viva y reclama una investigación exhaustiva sobre la desaparición.

Según Lidia Rueda, presidenta de Asfadec, existen dudas con respecto al resultado de estas pericias, porque “el uniforme estuvo intacto, cuando en un año eso debió haberse dañado. Entonces hay irregularidades en el proceso”.

Nadar Llamuca, voluntaria en el área jurídica de Asfadec, comparte que, hasta el 28 de julio de 2021, según el abogado del caso en la investigación existen irregularidades, que generan dudas respecto a los indicios encontrados “y no compartió más información por el carácter reservado de la investigación” explica Nadar.

Eulalia Martillo, madre de Yajaira, se ha movilizado a diferentes ciudades para difundir la foto de su hija, exigiendo una investigación exhaustiva de las autoridades. /Foto: Inredh

– Aquí estoy y seguiré estando hasta el último día de mi vida para que se haga justicia por mi hija, esté viva o esté muerta – exclama Eulalia Martillo.

El 28 de julio de 2021, Eulalia realizó un plantón en las afueras de la Fiscalía de Naranjito con el apoyo de Asfadec y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh). Fue ahí donde la pequeña Valentina tomó el micrófono para exigir respuestas por su hermana; sin embargo, ninguna autoridad bajó a dialogar con la familia y amigos que las acompañaban.

Hasta el momento, tres fiscales han pasado por el caso de Yajaira y ninguno se ha comunicado con Eulalia; toda información ha sido entregada a su padre, quien aceptó los resultados de las osamentas. Esto a pesar que Eulalia es la persona que tiene la tenencia de su hija.

“Todos sus derechos como madre están siendo vulnerados” explica Jorge Gómez, abogado del caso, quien explica que la rotación de fiscales puede afectar el proceso de investigación. El último fiscal, le dijo a Eulalia que debía aceptar los resultados, aun cuando no se encontraron los restos completos de Yajaira ni los culpables de su desaparición. Es por eso que para el abogado, los derechos a la verdad, al acceso a la información, y a la justicia de Eulalia y su familia, garantizados en la Constitución ecuatoriana, han sido vulnerados.

A pesar de la falta de acciones por parte del Estado, Eulalia se sigue movilizando a diferentes ciudades aledañas, siempre con la imagen de su negra en las manos y en la mente.

–Yo no ruego, yo no pido, yo exijo – dice Eulalia, que recorre el país con sus hijas, en búsqueda de verdad, justicia y reparación.