Por: Gustavo Endara

 

Attiya, activista feminista y documentalista, escoge como protagonista de su película a su propio agresor, su ex novio que durante dos años de relación la violentó hasta casi matarla. Attiya lo entrevista después de veinte años, el resultado es el documental A Better Man, (Un hombre mejor) que se presentó en el Festival Edoc como parte de la muestra Women Makes Movies, (Mujeres Haciendo Películas). Gustavo Endara, promotor del foro sobre prevención de la violencia de género y nuevas masculinidades de FES-ILDIS, comparte su mirada sobre el aporte que este documental brinda para hablar de la violencia de género desde otra línea: la responsabilidad masculina.

 

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Attiya Khan recuerda el día que conoció a Steve con bastante cariño, cuenta que cuando se conocieron fue un día feliz para ella; lo dice a pesar de que él la haya violentado a diario durante dos años de relación, cuando eran adolescentes. Attiya por años, tuvo pesadillas, miedo, depresión, ansiedad y estrés; corría con frecuencia, esperando que el ejercicio le ayude a huir de las secuelas que el abuso dejó sobre ella. En el cine, se sentaba en los pasillos para salir rápidamente en caso de encontrase con él. Sin embargo, un día, luego de bastante tiempo, lo encontró nuevamente. Él se acercó a ella llorando y le dijo una y otra vez que sentía mucho lo que pasó. Para Attiya ese acercamiento no fue fácil y, con bastante generosidad, reconoció que tampoco fue fácil para él. Así quiso explorar más, quería saber cómo él recordaba la violencia y si estaría dispuesto a tomar responsabilidad por sus acciones.

 

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Attiya tuvo la idea de hablar con Steve y filmar sus conversaciones, además de participar en preguntas guiadas con consejero especialista en violencia doméstica basada en género. El resultado es el documental Un hombre mejor, en inglés A better man (2017).

El documental da una mirada sensible y matizada de cómo detener la violencia de género, así como una revelación de lo que puede ocurrir cuando los hombres que han usado violencia, toman responsabilidad por sus actos.

Para Attiya, la principal motivación para realizar este film fue parar la violencia doméstica. En su opinión, el arte, el cine y las conversaciones profundas pueden resultar dolorosas, pero también aportan considerablemente a una solución. Ella está convencida que el acercar, tanto las verdades de lo que las sobrevivientes de violencia experimentan, como el porqué los hombres eligen usar la violencia, puede ayudar a detenerla.

 

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El enfrentar y erradicar todo tipo de violencia basada en género, con enfoques innovadores e inteligentes como los que muestra la película, es un reto global que necesita una atención urgente. La violencia de género es una de las violaciones a los derechos humanos más prevaleciente a nivel mundial. Las Naciones Unidas han reportado que alrededor de 70% de las mujeres han sufrido alguna forma de violencia de su pareja o ser querido a nivel mundial. En Ecuador, 6 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género. En provincias como Tungurahua incluso llega a 7 de cada 10. La violencia más recurrente es la psicológica, seguida por la física y la sexual. La mayoría de estas violencias se da dentro de relaciones de pareja.

América Latina es una de las regiones más violentas del mundo para las mujeres, y la más violenta si se obvian regiones con conflictos bélicos. En El Salvador, en 2016, hubo 524 mujeres asesinadas, una cifra superada en el mundo únicamente por Siria y Lesoto *. En Colombia, hay tres reportes de abuso sexual cada hora, pero prácticamente, ninguna víctima busca justicia, ya que la impunidad de las denuncias bordea el 97% *.

Attiya en su film envía un claro mensaje: es hora de que los hombres que han hecho daño a mujeres dejen su silencio y asuman la responsabilidad en sus comportamientos dañinos. Así, según ella, nos podemos curar de la violencia. Pues para Attiya es imperante que Steve pueda sanar, para que no vuelva a usar la violencia. Así mismo, Attiya necesita superar los dolores que la violencia genera y con esto también la sociedad pueda sanar.

El film logra quitar un peso de encima a las mujeres en su búsqueda por justicia. La película deja claro que somos los hombres quienes más debemos trabajar detener el uso de todo tipo de violencia basada en género. Una tarea muy compleja, pero necesaria, tomando en cuenta que los hombres no hemos aprendido de la noche a la mañana a comportarnos de la forma violenta como lo hizo Steve; sino que la hemos interiorizado al ser educados y criados en un sistema patriarcal que por siglos ha normalizado la subordinación de la mujer al hombre.

Cuando Attiya pregunta a Steve sobre los hechos de violencia, los insultos y golpes, hasta el punto de dejarla inconsciente, él recuerda muy poco. En la visión de Steve , quería que ella siempre le pertenezca, que sea obediente y no le cuestione. Attiya por su parte, recuerda que cuando ella asistía al colegio, siempre caminaba mirando al piso, evitando ver y conversar con otras personas para no levantar ni las sospechas, ni los celos de Steve.

Nada de esto sorprende, pues el patriarcado da por hecho que las mujeres pueden ser tomadas por objeto. “Yo solamente quería que no te vayas de mi lado” menciona Steve intentando justificarse, como si Attiya hubiese sido su propiedad. Como Steve, muchos hombres abusan de sus parejas y justifican el abuso en el amor .

Además, muchos hombres, comunes y corrientes, podremos usar violencia contra las mujeres, sin siquiera darnos cuenta de nuestras acciones, peor aún, tomar responsabilidad por ellas. La violencia y el abuso tiene distintas formas y matices, donde el racismo y el clasismo juegan un rol también. La violencia incluye las emociones (insultos, manipulaciones), lo físico (empujones, golpes), lo financiero (restringir el acceso a recursos económicos), lo sexual (violación, abuso), e incluso lo espiritual, como usar la religión para influenciar a otras personas. Todas estas formas de violencia son ejercidas, muchas veces de forma cotidiana y se normalizan en la sociedad sin que los hombres si quiera sepan el rol que juegan en perpetuar este tipo de violencias.

 

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Al abrir una conversación directa y honesta sobre las consecuencias de las violencias, el filme también muestra la posibilidad que tiene el diálogo, enfocado en que sean los hombres quienes asumamos responsabilidades frente a la violencia. Muestra también la posibilidad que tenemos los hombres para abrir procesos de sanación y reparación.

El film de ninguna manera aboga para que cada mujer que ha sido sobreviviente de violencia, busque a la persona que la abusó para entablar un diálogo; lo que destaca es que, como sociedad, debemos pensar en enfoques centrados en el reconocimiento de responsabilidades de quienes han abusado de relaciones disímiles de poder para ejercer violencia, pues de esta manera podremos erradicarla.

El film no es confortable para verlo y procesarlo. Hablar de violencia no es nada fácil, pues muchas personas conocemos a alguien que ha sufrido violencia, que la ha usado, o que es sobreviviente. Seguramente muchos de nosotros nos veremos de una u otra forma reflejados en Steve. No obstante, allí radica la importancia de dejar de tratarlo como un tema privado, para abordarlo en el marco de una conversación abierta y pública.

 

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Parece que la situación poco a poco está cambiando y cada vez más hombres y mujeres se niegan a vivir en un sistema que perpetúe todo tipo de injusticias, especialmente las que se cometen contra las mujeres. Deborah Zimmermann, directora de la ONG feminista Woman Make Movies, quien estuvo en el país en el marco del Festival Encuentros de Otro Cine, EDOC, para mostrar ésta y otras películas de la organización, se mostró optimista ante las consecuencias de destapar y procesar escándalos de abusos en la industria del cine.

En un mundo en el que las atrocidades del patriarcado parecen no tener fin, es esencial poner el foco en los hombres como una estrategia para suscribir, asumir y contribuir a los ideales de justicia de las causas feministas. Es hora de que como hombres reconozcamos nuestra responsabilidad en las injusticias que hemos causado y las violencias que hemos usado, y así, aportar soluciones para construir una sociedad renovada.

Attiya ya no se siente asustada, sino que se muestra agradecida, alegre y renovada. Dice que dejó de tener pesadillas, y se siente reconfortada. Si se encontrara nuevamente con Steve en la calle, saludarían cordialmente y continuarían su camino. Siente que por primera vez está sanando. ¿Podremos como sociedad sanar también algún día?

 

 

* Lobo-Guerrero, Catalina (2017) “La otra violencia de El Salvador” en The New York Times ES. Disponible en: https://www.nytimes.com/es/2017/07/31/la-otra-violencia-de-el-salvador-feminicidio-violencia-de-genero/ (Consultado el 14 de marzo de 2018)

 

* García de la Torre, María (2018) “El escandaloso silencio de las mujeres abusadas en Colombia”, en The New York Times ES. Disponible en https://www.nytimes.com/es/2018/02/12/opinion-garcia-silencio-acoso-mujeres-colombia/ (Consultado el 14 de marzo de 2018)

 

 

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