Por: Ana Acosta @yakuana

Hoy un tipo me acosó en la Ecovía. Estoy bien. Asustada y todavía con ese temblor en las piernas, pero bien.

Escribo esto porque creo que a alguien más le puede pasar y es bueno compartir lo que se puede hacer.

Yo que me considero una mujer fuerte, estoy en espacios organizados de mujeres, me asumo como feminista, y aún así, se me hizo difícil responder y hacer algo. No puedo imaginar cómo debe ser para una mujer sola, vulnerable y que nunca nadie le ha dicho que vale como mujer,  responder una agresión o salir de la violencia.

 Esto es lo que pasó:

 Él pasó atrás mío empujándome y pegando su cuerpo a mi cuerpo, como si se fuera a  bajar. Yo me hice para delante para darle paso, porque es lo “normal” cuando alguien quiere bajar que te empuje, pero él no se bajó. Se puso a lado mío y se arrimó otra vez a mi cuerpo. Me pasé para el otro lado, a la ventana, y me puse de espaldas y lejos, para evitar que se me pegara. El tipo se pasó otra vez a lado mío. Se puso detrás de una anciana que estaba junto a mí y otra vez, se pegó. Pensé que más que rozarse lo que éste tipo quería era robarle a la anciana y a mí.  Entonces le dije “¡Oye! puedes separarte un poco, te estás pegando mucho, hay espacio allá”  Y él me respondió “estoy viendo la ventana, necesito ver la calle”

Le dije “pues hay espacio allá, ándate más atrás, yo estaba allá y te pasaste para acá, deja de seguirme” El súper agresivo me respondió “¡estás loca, qué te pasa! ahora vas a decir que te acoso”, a lo cual le dije “Sí, y  te puedo denunciar” y el tipo gritando respondió:  “a ti te han de haber violado para que estés traumada”  Le dije cálmate y respeta, solo retírate.  El tipo seguía parado ahí, detrás de la anciana sin moverse,  entonces un señor le pidió a un chico que se levante para que la anciana se siente.  Me moví para donde unas señoras que me dijeron: “venga mija no le haga caso, creo está borracho”. Y el tipo seguía “estás loca, demente, qué te harían a vos para que pienses que te acoso, tengo novia, te han de haber violado para que estés traumada”

Le respondí que yo ya no estaba hablando con él y que se calle. Me dijo “¿qué vas a hacer? ¿me vas a denunciar? Yo te voy a denunciar a ti por loca”  No le hice caso me di la vuelta, y estaba conversando con las señoras. Y el tipo seguía gritando. Yo no le hacía caso.

Cuando llegó a su parada dijo: ¡me bajo! pero tuvo que pasar cerca mío para bajarse, me moví para evitar cualquier posibilidad de cercanía, entonces el tipo se quedó parado atrás mío y me dijo:  “no me voy a bajar, bájate tú, quiero que te bajes tú” .

Hasta ahí llegó mi calma. Caminé hasta  donde el señor chofer y le dije: señor ¿qué hago si hay un tipo borracho que está acosándome?.  El chofer paró en la siguiente parada, llamó al guardia y le dijo “ya sabes el protocolo”. Lo bajaron mientras gritaba: “¡está loca! ¡está loca! demente”. Yo seguí en la Ecovía hasta mi parada.

Cuando el guardia lo bajó de la Ecovía, las señoras que me dijeron: “venga mijita”, me preguntaron: “y ahora, ¿qué le irán a hacer al pobre joven, borracho no más estaba”.

Y claro, ahí viene la sociedad a justificar la violencia porque: “estaba borracho” y luego esa sensación de culpabilidad porque era un “pobre joven”, que en vez de responder: “disculpa, ya me muevo”  respondió: “te han de haber violado para que seas traumada”.  Basta con que alguien responda así para decir ¡Basta!.

Había leído sobre la campaña #BájalealAcoso que busca erradicar el acoso en el transporte público en Quito, impulsada por el Municipio. Había guardado en mi teléfono el número al que puedes denunciar. Había visto la publicidad en la Ecovía. Pero el momento en que ya te pasa, la verdad no sabes qué hacer. No sabes cómo reaccionar. Te sientes indefensa porque muy poca gente reacciona. Porque muy poca gente dice algo frente a las groserías, frente a las amenazas. La gente espera que te den un golpe, te saquen sangre, o algo más grave para reaccionar. La violencia verbal o el irrumpir en tu espacio no es grave, por ende no requiere atención.

Desde que la plataforma móvil de #BájalealAcoso se implementó  el 14 de marzo de 2017, está activada en 120 unidades del Trole y la Ecovía, se han recibido 280 denuncias.  280 mujeres que vivieron esto. De estas denuncias, solamente siete se encuentran en la Fiscalía y dos obtuvieron sentencia, el primero de 14 meses de prisión y el segundo con 12 meses.

Puedo imaginar que si para mi fue así, cómo fue para esas otras 280 mujeres.

Yo me quedé con la sensación de temor, de miedo al volver a subirme a la Ecovía y de que el tipo aparezca y me vuelva a decir: “te deben haber violado para que seas así traumada”  o que me diga: “bájate tú” como aclarando que ese era su espacio y que quien le que estaba irrumpiendo su lugar, era yo.

Puedo imaginar la sensación de asco que debió sentir la chica que denunció a un tipo que se masturbaba y eyaculó en su pierna. Puedo imaginar la sensación de impotencia al haber gritado y que nadie haga nada o que le digan: “no grite loca”.

Puede ser que campañas como “Bájale al Acoso” no tengan un elemento que enseñe a los hombres a no ser violentos y hagan algo más integral contra la violencia, pero cuando me acerqué al chofer y él respondió diciendo: “no se preocupe señorita, en la siguiente parada le avisa al guardia” lo hice con la confianza en que me iba a escuchar porque en la campaña los capacitaron para hacerlo.

Les puede parecer que esto que me pasó no es tan grave, es verdad, no lo es. Hay cosas sumamente más graves, violencias más extremas, acosos más intensos que pueden llevar incluso hasta el femicidio; pero siento que poniéndole un alto a este tipo de cosas, desde las más pequeñas violencias, en algo puede ayudar a parar violencias mucho más grandes que cada día arrebatan la vida a miles de mujeres.

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