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Mujeres indígenas en el movimiento:

el proceso de una voz propia

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Por: Sinchi  Gabriela Gómez Toaza @GaGomezT  y Ana Acosta @yakuana

 

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Publicado 22 junio de 2021

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31 años han pasado desde el primer Levantamiento Indígena, que afianzó el papel de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) como actora política clave en el Ecuador y que marcó el devenir de los derechos de los pueblos y nacionalidades.

La CONAIE agrupa a 53 organizaciones y su estructura se organiza en tres confederaciones: ECUARUNARI que agrupa a las organizaciones indígenas de la Sierra; la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía de Ecuador, (CONFENIAE) que aglutina a las federaciones de toda la Amazonía; y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Costa de Ecuador (CONAICE) que abraza a las organizaciones de la Costa. 

Desde su nacimiento en 1986 la CONAIE impulsa demandas que, si bien tienen una matriz profunda en las desigualdades históricas marcadas por la colonización y explotación de los pueblos y nacionalidades indígenas, ha articulado propuestas de carácter nacional con diferentes sectores populares: estudiantiles, sindicalistas, barriales y de mujeres.

La elección de la dirigencia de la CONAIE ocurre cada tres años y existe una modalidad de rotación, para asegurar que los liderazgos tengan equidad territorial y garanticen la representación de las 14 nacionalidades y 18 pueblos. Esta elección marca la pauta del escenario político, por ser la principal organización social con capacidad para impulsar movilizaciones masivas. El carácter crítico y contestatario de esta organización define la posibilidad de transformar o frenar la agenda de los gobiernos de turno. Así ocurrió en 1997, cuando tras las masivas movilizaciones indígenas y populares; y una insurrección militar, se logró derrocar al gobierno del entonces presidente Abdalá Bucaram. En 2000 ocurrió algo similar, pues se logró derrocar al presidente Jamil Mahuad. En 2015, el movimiento indígena se movilizó contra el Tratado de Libre Comercio, TLC, deteniendo su firma y desembocando masivas protestas en la capital que lograron la salida del expresidente Lucio Gutiérrez.  En 2019, el Paro Nacional y Levantamiento Indígena de octubre impidió que el gobierno de Lenín Moreno elimine los subsidios a los combustibles y renovó la fuerza con similar potencia a la de los años 90. Hoy Pachakutik, brazo político electoral de la CONAIE, es la segunda fuerza política en la Asamblea Nacional y su candidato, Yaku Pérez, estuvo a pocos votos de llegar a la segunda vuelta presidencial. 

El “fantasma” de las movilizaciones de octubre de 2019 ha estado presente en el discurso del  presidente Guillermo Lasso, dirigiendo su rechazo a los liderazgos más visibles de las jornadas de protesta: Jaime Vargas y Leonidas Iza. Este último, candidato por el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC) para la presidencia de la CONAIE y uno de los líderes más opcionados para ganar la dirigencia.  Lasso plantea una agenda económica neoliberal y de derecha, con el anunció de concesiones de empresas públicas y reformas tributarias; algo que genera un rechazo desde el movimiento indígena.

Todo esto ha generado mayor interés desde diversos sectores políticos en quién dirigirá la organización indígena y cómo será su relación con el gobierno actual. A esto se suma una demanda que ha cobrado fuerza en los últimos años al interior de la organización indígena y que ha removido aún más el debate sobre la elección de la dirigencia de CONAIE: la exigencia de las mujeres indígenas y feministas de que una mujer ocupe la presidencia.

Desde el nacimiento de CONAIE, hace ya 35 años, ninguna mujer ha ocupado la presidencia de la organización. ¿Qué implica la exigencia de las mujeres al interior del movimiento indígena?

Diversas mujeres indígenas escribieron sobre la importancia de la participación de las mujeres y las feministas en el movimiento indígena. Sus voces critican la interferencia por parte de grupos de poder y la instrumentalización de las demandas de género. Ellas, desde sus propias miradas, amplían la discusión más allá de la paridad o la representación y hablan de la necesidad de una agenda feminista “contra el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo”. Otras dudan aún de si existe un feminismo indígena en el país, aunque lo miran como un horizonte por construir.

En este especial condensamos tres textos escritos por mujeres indígenas y una entrevista. En palabras de la poetisa indígena Ayni Andrango, las mujeres van llegando desde los cerros, desde el páramo, desde donde duermen las nubes,  las de reboso,  las de anaco,  las de sombrero,  las de tupu de plata para decir con fuerza: