En enero se realizó la reinaguración, como cada año, de la casa de las Mujeres Creando, organización que tiene una amplia trayectoria de lucha feminista en Bolivia. Estuvimos allí presentes escuchando la historia de este colectivo que tiene más de 20 años. En esta primera parte, recorremos cuestiones vinculadas con la autonomía, las transformaciones en los feminismos de la organización, la ética de la misma y el vínculo con el Estado, entre otras cuestiones junto a María Galindo, una de sus fundadoras.

Por La Tinta

La lluvia y el frío apuran el paso de enero en La Paz, aunque el corazón se acelere y obligue al resto del cuerpo a reducir la velocidad por los más de 3500 metros de altura sobre el nivel del mar al que se haya la ciudad boliviana.

La entrada a La Virgen de los Deseos está marcada por el rojo con el que están pintadas las paredes de la casa colectiva de las Mujeres Creando, donde funcionan un bar, un comedor popular, una radio, un local de venta de libros, un centro de acompañamiento a mujeres en situación de violencia, el consultorio psicológico y un hospedaje, entre muchas otras cosas organizadas de manera cooperativa: “No somos una empresa privada. Tampoco somos una empresa pública. Pero somos una cooperativa, orgullosamente La Virgen de los Deseos”, afirma una de las mujeres que es parte del colectivo.

Cuando una atraviesa la puerta, comienza a toparse con los diversos frentes que Mujeres Creando han abierto desde hace 26 años y que dan cuenta de sus innumerables y permanentes transformaciones. La casa tiene unos 13 años y se ha ido haciendo “de a poco, de tiempo en tiempo, cada año una cosita más, una pintura más, una renovación más. Y eso quiere decir que las Mujeres Creando nos hemos renovado también”, afirman una de ellas.

La Virgen de los Deseos se fue colmando de personas desde tempranas horas de la tarde y durante la noche, mientras nos convertíamos en comensales. La jornada de reinauguración de la casa estuvo acompañada por degustaciones de platos andinos creados por una de las mujeres que desde hace 12 años es parte de Mujeres CreandoEmiliana Quispe. Entre música, murales inaugurados, discursos politizados y aire feminista fuimos escuchando y haciendo carne la historia de esta organización.

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Aunque te digan loca por luchar, tú mujer resiste

Mujeres Creando nace en 1992 como respuesta a dos fenómenos muy importantes que estaban aconteciendo en ese momento en Bolivia, nos narra María Galindo: “En el año 92 en Bolivia ya se había creado una especie de consenso neoliberal muy fuerte en el que participaba absolutamente toda la sociedad y había que romperlo por alguna esquina”. Así, la organización se propuso cuestionar ese discurso que en alguna medida, era impulsado por Ong’s de mujeres que embanderaban el discurso de la “igualdad”. Al respecto afirma María que “el plan era recoger la energía de las mujeres, su fuerza para amortiguar las medidas neoliberales del ajuste estructural”.

La marca de origen está en el enfrentamiento a ese discurso neoliberal y también por una fuerte crítica a “la izquierda” boliviana. En palabras de María, estos eran gestos “muy desecantes de la participación de las mujeres”, donde las mismas, eran consideradas “como apoyo logístico, como mano de obra gratuita, como botín sexual, como masa que opera las movilizaciones pero que no cuenta ni tiene voz y no tiene nada”. Es por ello que Mujeres Creando buscó romper esas dos lógicas. Su nacimiento está marcado por un ambiente muy hostil, muy solitario, muy duro, muy cuesta arriba. “Instalar otra visión de organización social, otras metodologías, otros presupuestos teóricos, otras hipótesis, otras…. nosotras éramos lo otro ¿sí? Definitivamente así, en resumen”, concluye María.

A la vez que intervenían de manera permanente y provocadora en el espacio público, Mujeres Creando hacía trabajos en un barrio popular de La Paz: “Nosotras arrancamos en un barrio popular periférico, haciendo 70 invernaderos familiares, haciendo tónicos para la desnutrición en un barrio donde se enterraban semanalmente bebes, niños, hombres o mujeres que morían por desnutrición. Arrancamos abriendo una tienda de alimentos naturales y haciendo una serie de prácticas de autogestión de bienestar en una zona periférica. Desde el punto de vista de lo que es políticamente más reconocido, arrancamos también grafiteando y lanzando una tesis por un feminismo no racista”, nos cuenta María Galindo, quien llegó a los noventa después de experiencias de militancia en el marxismo leninismo.

Las iniciadoras de Mujeres Creando, no eran mujeres recién llegadas “ni a la política ni a la militancia política”: “Somos mujeres, una especie de sobrevivientes de un conjunto brutal de fenómenos, organizaciones y cosas. Salimos reventadas de todo eso para salir a gestar algo nuevo, diferente, para gestar una respuesta política para las mujeres”.

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Indias, Putas y Lesbianas, Juntas Revueltas y Hermanadas

“Nosotras no somos reproductoras de un feminismo occidental, nosotras somos productoras de un pensamiento feminista (…) No se puede descolonizar sin despatriarcalizar y esto implica recuperar el papel de las mujeres en el proceso colonial” (María Galindo)

Mujeres Creando no es un pacto ideológico. La diversidad de pensamientos hace que exista. María Galindo plantea que es un pacto ético donde confluye el trabajo manual con el intelectual y el creativo. Tres partes de un mismo proceso donde los feminismos se reconstruyen, se destruyen, se rearmar y se reinventan desde cada mujer. Y continúa diciéndonos que ese pacto ético es también en torno a la soberanía del cuerpo de las mujeres y a la cuestión de la heterogeneidad, de reconocernos diversas donde la frase “Indias, Putas y Lesbianas, Juntas Revueltas y Hermanadas” significa trabajar desde ese concepto de heterogeneidad.

Otra de las mujeres que estuvo presente en el día de la reinauguración de La Virgen de los Deseos, planteó que el feminismo de Mujeres Creando “no es un feminismo que está estático, que se quedó en los años 90, que repite el mismo discurso todos los días y todos los años sino que también se va renovando y con ese feminismo cada una de nosotras también se va renovando”. Así, cada una desde su propio espacio, desde lo que sabe hacer, lo que es, lo que piensa construye feminismo. Eso sí, con una condición: Mujeres Creando es una organización autónoma. “Autonomía respecto de iglesias, autonomía respecto del estado, respecto de partidos políticos, respecto de ONG´S, es decir, la autonomía para nosotras es un punto fundamental. No es posible pertenecer a Mujeres Creando y pertenecer a un partido político, o trabajar para un partido político o pertenecer al estado y trabajar para el estado, eso no es posible”, afirma María.

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No hay nada más parecido a un machista de derecha que un machista de izquierda, y los indígenas la misma pistola

¿Con quién estamos hablando? ¿por qué esta persona tiene poder para legislar sobre mi cuerpo? (María Galindo)

Con una investigación sin precedentes en ningún Parlamento en el mundo, las Mujeres Creando realizaron un trabajo sobre la homofobia en el gobierno, como “una estrategia de lucha” del movimiento marica, cuenta María Galindo en el libro No hay libertad política sin libertad sexual. Allí, ella plantea que utilizaron una “ofensa pública” contra ellas para hacer una investigación, tras ser atacadas públicamente por un diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS): “No nos colocamos en este estudio como clientas del Estado. No pedimos matrimonio, inclusión en las Fuerzas Armadas, la Policía o cosa parecida. Este estudio no pide nada sino que aporta”.

Así decidieron hacer “una invasión a los espacios de representación” y lograron entrar en las entrañas del parlamento y tener una oficina en el segundo piso de la vicepresidencia del estado boliviano durante dos años. “Nuestra oficina era la más confortable que hemos tenido en la vida. Allí citábamos a los y las parlamentarias, la mayor parte de ellos y ellas sorprendidos por nuestra llamada. Sorprendidos también por el lugar de la cita, venían a goteo. A veces, llegaban acompañados con papelitos de apoyo que contenían definiciones de wikipedia sobre la homofobia, que les habían preparado algún asesor y que no les servían para nada porque nosotras siempre tuvimos la chispa para sorprenderles”.

En esos dos años, entrevistaron a los parlamentarios acerca de sus destilados homofóbicos, hasta que fueron expulsadas de la oficina de la vicepresidencia y decidieron continuar, con trípode y filmadora en mano, por los pasillos. “La homofobia que cualquier parlamentario está listo para destilar ha sido también un pretexto para poder conversar sobre sexo, placer, cuerpo y la relación que todo ello tiene con la representación política”, afirma Galindo en su libro.

En su capítulo “La trágica relación colonial entre lo indígena y lo marica”, María Galindo nos cuenta que “el 80% de quienes se autoidentifican como indígenas en el parlamento boliviano, reproduce el sistema judeo-cristiano ortodoxo sobre el sexo, la familia, las mujeres, el cuerpo, la soberanía del cuerpo, etc. etc. etc.”.

En la entrevista realizada, se pregunta: “¿Qué pasa si el segmento indígena reivindica valores coloniales como originarios?” y postula que “hay que descomponer lo que entendemos como indígena, ahora si no quieres descomponer y te quieres quedar con la etiqueta, con el disfraz, con lo folclórico, también eres libre de hacerlo porque aquí en Bolivia, el tráfico de lo indígena es así mayúsculo. Hoy es un especie de comodín político manejado de forma muy utilitaria”.

En un parlamento mayoritariamente indígena, las Mujeres Creando se preguntan “¿qué es ser indígena? ¿llevar el poncho?, ¿hablar la lengua materna? ¿Utilizar la condición indígena de manera utilitaria?”. Esto es justamente lo que las Mujeres Creando ponen en debate en el libro. “Los 500 años de colonialismo han supuesto lo que yo llamo una ciudad bastarda, no mestiza. Entonces la idea indigenista, o indianista de la comunidad originaria, pura, que recoge una etiqueta identitaria es una idea, simplificadora que no quiere recoger la complejidad”.

Mientras disfrutábamos las ricas comidas preparadas por Emiliana en la reinaguración de la casa colectiva, indigestábamos al patriarcado. Pero eso, es historia de la segunda parte que entregaremos mañana.

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*Por Redacción La Tinta / Fotos: Colectivo Manifiesto.

*La entrevista a María Galindo fue realizada junto a María Carolina León Torres.

 

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