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Justicia para Javier Viteri

Organizaciones LGBTIQ se pronuncian sobre la sentencia

 

 

Por: Génesis Anangonó Ch.

 

Publicado 08 de junio 2021

 

 

Javier Viteri era un joven activista LGBTI, de 22 años de la provincia de El Oro. A inicios de la pandemia, el 27 de marzo de 2020, Javier fue asesinado por Willinson Hilmar Corozo Medina, ex conscripto de las Fuerzas Armadas, en Arenillas.

El Tribunal de Garantías Penales de El Oro dictó, el 7 de julio de 2021, una sentencia de 34 años y 8 meses de prisión en contra de Corozo. Según reportó el medio digital ‘Sin etiquetas’, que ha cubierto el desarrollo del caso: “El tribunal resolvió que no existe contradicción entre las pruebas de Fiscalía y la defensa de la víctima, que las pruebas son directas, que se configuró un nexo causal entre los hechos y las pruebas dentro del delito de asesinato”. El votó del Tribunal fue unánime para declarar la responsabilidad penal de Corozo en el asesinato de Javier Viteri. Además, tomó el agravante del artículo 47, numeral uno, del Código Orgánico Integral Penal (COIP) por haberse cometido el asesinato con “alevosía”, acción que se evidenció en la brutalidad con la que Javier fue atacado. El Tribunal también ordenó el pago de una reparación integral por un valor de 50.000 dólares que deberán ser entregados a la familia del joven. 

Luego del asesinato de Javier, de 22 años, Corozo fue detenido en el fuerte militar del cantón Arenillas. Las pericias técnicas determinaron que Corozo y Javier Viteri se contactaron a través de redes sociales y acordaron un encuentro en el domicilio de Javier, en donde, de acuerdo a las indagaciones, Javier recibió 87 puñaladas.

Organizaciones y colectivas que defienden los derechos de la población LGBTIQ+ han manifestado que el asesinato de Javier debió ser tratado como un delito de odio, considerando que Javier era un joven gay y fue asesinado precisamente por su orientación sexual. Sin embargo, la Asociación Silueta X, en un comunicado, destacó que “luego un largo proceso de lucha de amigos, familiares que, incluso fueron amenazados por continuar el proceso” se logró la sentencia que sienta un precedente al ser la primera en la que se condena a una persona por un delito de odio por orientación sexual.