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Miles de indígenas despidieron la tarde de este jueves 10 de octubre, a Inocencio Tucumbi, quien resultó muerto en medio de las protestas durante el Paro Nacional. Inocencio era un indígena de 50 años, proveniente del Cantón Pujilí de la Provincia de Cotopaxi. Él llegó junto la marcha indígena el pasado lunes 7 de octubre a Quito, y desde entonces se encontraba en el Parque El Arbolito.

En la Casa de la Cultura Ecuatoriana, lugar de concentración del movimiento indígena, se organizó una capilla ardiente en honor al líder indígena. Sus compañeros recibieron el féretro con una calle de honor formada por la Av. 12 de octubre. En el interior del ágora de la CCE, los dirigentes de la CONAIE hicieron que el cuerpo de Inocencio sea cargado por un grupo de policías que fueron retenidos, horas antes por la organización indígena por merodear en este lugar.

Sobre la tarima del Ágora, sacerdotes católicos y pastores evangélicos realizaron una ceremonia religiosa en idioma kichwa y español para despedir al líder. El féretro de Inocencio fue adornado por flores blancas y wipalas, la bandera multicolor del movimiento indígena. Al finalizar la ceremonia, familiares de Inocencio dieron emotivos discursos en su honor y animaron al resto de sus compañeros a continuar con las movilizaciones.

Los dirigentes de la CONAIE también confirmaron la muerte de Marco Oto, Daniel Chiluisa, ambos cayeron de un puente del mercado de San Roque en medio de la represión policial y de Raúl Chilpe, quien murió el 6 de octubre en la provincia del Azuay.

La presión de las organizaciones hizo que el Ministerio de Gobierno admita la existencia de personas fallecidas en el marco de las protestas. Las autoridades solo hablaban de un muerto, y por varios días se mantuvo silencio y hermetismo alrededor de las personas fallecidas en San Roque.

De su parte CONAIE, publicó un vídeo donde el hijo de Inocencio Tucumbí asegura que su hijo murió producto de la represión policial.

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