Culturas

Ilyari: la música “cholandesa”

 

Por: Mishell Mantuano @MishellMantuan1

Publicado 20 de marzo del 2022

 

Ilyari Derks es artista, cantante, compositora, gestora y actriz que busca a través de la música y los sonidos honrar la diversidad de sus raíces y levantar mensajes de amor, equidad de género y respeto a la naturaleza.

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Ilyari —que en quechua significa amanecer— se define como “cholandesa” ya que sus raíces son peruanas y holandesas, aunque creció y hoy radica en Ecuador. Ella proviene de una familia de campesinos, agricultores, artistas, músicos, músicas y activistas comprometidos con los movimientos sociales. “La música es un arma que te ayuda a sensibilizar sobre ciertos temas, es poderosa”, expresa Ilyari. Ella estuvo rodeada de música y arte desde muy pequeña. Su padre, Harrie Derks, tocaba el trombón, aunque después lo dejó para dedicarse “al trabajo social y al activismo”. Y su madre, Margarita Bustamante, cantante por amor y seguidora de los sonidos tradicionales de Perú.

Ella y su familia llegaron a Ecuador cuando tenía 6 años. “Tuvimos que salir del Perú por el conflicto armando que hubo en los años 80”, cuenta Ilyari a través de nuestra pantalla de zoom. En los años 80, Perú atravesó por un conflicto armado interno, entre las Fuerzas Armadas y el partido comunista revolucionario Sendero Luminoso, en este conflicto murieron más de 69,000 y otros tuvieron que huir para evitar ser asesinados.

 “Vivíamos en Áncash”, dice Illyari, una comunidad ubicada en la sierra centro del Perú. Cuando el conflicto empezó su familia estuvo amenazada por el Partido Comunista Sendero Luminoso “porque mi papá es holandés”, recuerda ella. Y para los militares “éramos terroristas”, recalca, porque sus padres trabajaban con otras 70 comunidades donde formaron centros de salud, hicieron asambleas y lucharon por los derechos de los campesinos y campesinas.

Ella cuenta que de un día para otro tuvieron que salir de la comunidad “estaba amenazada nuestra vida”, solo querían quedarse en Ecuador hasta que la situación se calme, pero “nos quedamos hasta ahora”. Esta situación influyó para que Ilyari encuentre en la música y el arte una forma de expresar esas historias y vivencias.

 

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“La música siempre estuvo en mi vida”

Cuando Ilyari cumplió 17 años fue a estudiar actuación a Bélgica. Un día se acercó al Centro Latinoamericano de Bruselas “pidiendo trabajo”, cuenta ella, por lo que en el Centro le dijeron “tenemos mucho trabajo, pero no es pagado”, entonces decidió entrar como voluntaria, porque estaban organizando un Festival de la Canción Popular e Inédita.

Las personas que organizaban el Festival la animaron a que se inscriba y participe en el Festival. Ella tocaba la guitarra y cantaba, entonces decidió armar una banda y participar. Así “gané el primer premio con la música Todas mis Sangres”, recuerda Ilyari con mucha emoción y una gran sonrisa en su rostro, “ese era el empujón que necesitaba”.

Desde ese momento ella empezó a componer canciones, autoeducarse, investigar y buscar profesionales que le ayuden a crecer dentro de la música. Organizó viajes a Perú para estudiar con maestros de la música afroperuana. Así pasaron 10 años de su vida, encontrándose con ella misma a través de los sonidos.

 

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Su etapa como actriz

Ilyari, además de música, también actúa y es parte del Colectivo Yama, junto a su hermana Carlina Derks, Adriana Camacho, Marcela Camacho y Natalia Ortiz, este colectivo de mujeres artistas se dedica a la creación escénica, investigación y gestión sociocultural alrededor del cuerpo, el género, la resistencia y la memoria de los pueblos.

En específico Ilyari habla de la obra de teatro ‘Papakuna’, que trata sobre la perdida de diversidad de los cultivos de papas en la Región Andina. Esta obra nace de la investigación: Limitación de la conservación de variedades nativas por variedades mejoradas: estudio de caso de la papa en los andes centrales del Ecuador de Cecilia Dávila, en 2018 y fue dirigida por Juana Guarderas, actriz ecuatoriana.

Este trabajo recalca la importancia de la agricultura, seguridad alimentaria y nutricional; también hace mención a la desaparición de la diversidad de cultivos en los campos de la Región. Ilyari hace una analogía con este trabajo de investigación y dice que “pasa lo mismo con los idiomas, la música, la vestimenta y las formas de pensar de las culturas andinas”. Por eso fue necesario armar la obra ‘Papakuna’. La obra se ha representado en colegios, universidades, teatros; tratando de concientizar y sensibilizar sobre los procesos agrícolas que conllevan tener “una papa en tu mesa”. También se reconoce los “saberes de los agricultores y agricultoras como una ciencia que va más allá de un título universitario o de las enseñanzas occidentales” señala Ilyari.

A pesar que el teatro y la actuación es una de sus pasiones, no se compara con el amor que tiene por la música; por eso se ha dedicado a escribir y componer las canciones para su último disco: Todas mis sangres.

 

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“Todas mis sangres”

Todas mis sangres, es el nombre de su último disco y representa el reconocimiento y la celebración de la diversidad de sangres que hay en ella, desde la “holandesa, la más occidental, y la sureña del Perú”, señala Ilyari, pero además representa todo el recorrido por lugares y gente con la que ha compartido las historias vividas.

El disco está compuesto por 13 canciones, todas son composiciones propias. Se grabó en Perú y Ecuador entre el 2020 y 2021, cada una de las canciones cuenta una historia diferente y tiene personajes diferentes que marcaron la vida de Ilyari. Entre las historias que cuenta están: El abuso que sufren las mujeres y producto de ello terminan en femicidios y feminicidios; mujeres fuertes, que han logrado resistir al patriarcado y el machismo; cantos en contra del extractivismo, haciendo un llamado a la población para decir “la minería nos incluye a todos y debemos preservar la tierra, el agua, la vida dentro de la naturaleza”. También en sus interpretaciones refleja el amor y la gratitud hacía su madre y su padre y su abuela.  Ilyari compuso una canción titulada “Margarita”, en honor a su madre; Anarka Siklón para su abuela; y Harrie, para su padre.

De manera alegre, Ilyari hace un llamado a la sociedad a preservar el ambiente, respetar los derechos de las mujeres, amar la diversidad cultural y, sobre todo, amar a los “tuyos”.

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Presentaciones

El lanzamiento del disco fue el 12 de marzo de 2022 en el Teatro Nacional Sucre, en Quito. Esa noche la acompañó Álvaro Bermeo, vocalista de Guardarraya; Julio Andrade, cultor de la guitarra quiteña; Juana Guarderas, actriz ecuatoriana; Marta Arotingo, partera tradicional y lideresa de Cotacachi y el Colectivo Yama.

También la acompañó “Los Cuatro suyos” como ella los llama, que significa las cuatro direcciones, el norte, el sur, el este y el oeste; es decir, su música está influenciada desde diferentes direcciones y agrupa a los integrantes de su banda: Diego Carlisky, guitarrista; Matías Alvear, con el bajo; Fidel Minda, con el cajón y marimba; y Daniel Sevilla, con las congas.

Durante el lanzamiento de su disco sucedió algo que recuerda con mucha emoción. En el disco hay una canción titulada Yasuní y durante el concierto, mientras la cantaba Yuly Tenorio, vocera del Colectivo ecologista Quito Sin Minería, sacó carteles con consignas anti mineras; eso la tomó por sorpresa y la dejó con un lindo recuerdo. En el concierto también sonaron consignas feministas cuando cantó la canción “No me amarre el pie” que aborda la historia de una mujer contra la violencia.

Se vienen muchas cosas después del lanzamiento del disco “Todas mis sangres”, anuncia Ilyari.

El 26 de marzo prepara un concierto en la Cuevas de Ilaló, en la parroquia de Tumbaco, en Quito

El 22 de abril se presentará en el Ñucanchi Peña, un bar restaurante en Quito. Y después hará una gira por Ecuador visitando Loja, Cuenca, Guayaquil e Imbabura.

Ilyari invita a todo su público a estar pendiente de sus redes sociales, según menciona, ya que en las próximas fechas estará anunciando las actividades que tiene preparadas.

Para volver a reencontrarse con el “nuevo y el viejo” mundo a través de los sonidos, los instrumentos y sus composiciones que mezclan diferentes ritmos que tienen memoria.