Tiempo de lectura: 4 minutos

La comuna cerca del mar que lucha por el agua

 

Por: Emilia Palacios @EmiliaPalaciosM

Edición general: Ana María Acosta @yakuana

Ilustraciones: Andrea Venturini

Publicado 21 de septiembre 2021

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

Comuna es una palabra familiar para Simón Velasco, un joven de 29 años, que vive en la comuna de Olón.

– Es como suena: ‘como una’ – relata Simón con una sonrisa mientras recuerda la definición del  término que le proporcionó un amigo.

Las comunas son la unión de familias y personas que se organizan creando reglas y códigos de convivencia bajo un territorio dado. Simón es comunero de Olón, una comuna que se encuentra a 195 kilómetros de Guayaquil en la provincia de Santa Elena, en la Costa ecuatoriana. Para Simón, la vinculación con la comunidad marcó su vida desde que tiene memoria; por eso, para él esto es un aspecto cotidiano.

– Te guste o no, está ahí.

Como Bryan, joven defensor de la Amazonía, Simón ha encontrado en la comunicación las herramientas necesarias para la defensa del territorio y de su comuna. Creó hace poco, junto a otras personas de la comuna, un medio de comunicación digital llamado “Olón Comunica con el objetivo de identificar los problemas más urgentes de la comuna y posicionarlos mediáticamente. Según Simón, los territorios de la Costa sur no reciben mucha atención del Estado ecuatoriano, ni de los medios tradicionales.

– Hay una serie de realidades ambientales sobre todo, problemáticas que demandan un tratamiento mediático urgente, bastante preciso y profundo – afirma.

Santa Elena reporta desde hace varios años problemas con el acceso al agua. A diferencia de Guayas y Manabí, esta provincia no cuenta con fuentes fluviales y cuerpos de agua grandes para abastecer a la población. Sin embargo, Olón es una de las pocas comunas que posee sus propias fuentes hídricas. Tal como lo explica Simón en Olón Comunica, el territorio forma parte del Bosque Protector Chongón Colonche donde los árboles captan el agua que se evapora para luego formar garúa y lluvia que llega a las fuentes, atravesando la comuna y regresando al mar. El río Olón abastece a otras comunas de la zona como Curia, San José, Las Nuñez y La Entrada.

El abastecimiento de agua se ha visto afectado por la tala de árboles, limpieza de cobertura vegetal, el aumento de cultivos y el crecimiento de zonas residenciales y hoteleras y, en los últimos años, por la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19.

La pandemia provocó que una oleada de migrantes que buscaban lugares alejados de la ciudad lleguen a Olón para protegerse del virus, lo que complicó el acceso y abastecimiento de agua. Ahora, la gente de la comuna se ha visto en la necesidad de racionar el agua y la situación empeora con la creación de hoteles y edificios que necesitan muchos litros de agua al día para mantener funcionando las piscinas y jardines turísticos en un territorio considerado comunal.

– Es un problema que debía resolver el Estado – relata Simón.

Sin embargo, en Olón, así como de otras comunidades, el Estado nunca llegó y las comunidades tuvieron que organizarse para resolver el problema de abastecimiento.

Las juntas de agua fueron la solución. La Ley Orgánica de Recursos Hídricos, Usos y Aprovechamiento del Agua entiende en su artículo 43, a las juntas administradoras de agua potable y saneamiento como organizaciones sin fines de lucro, que poseen la finalidad de prestar el servicio público de agua potable. Simón recalca que las juntas, a pesar de cumplir con su responsabilidad, no poseen los recursos para la conservación de los bosques que tienen un papel importante en el ciclo del agua.

Por eso también recalca la importancia del derecho al territorio, ya que lo considera como la base material sobre la cual se reproduce la vida de las comunidades y comunas. Lo que se refleja en la lucha de las comuneras y comuneros de Olón que quieren defender sus tierras de proyectos turísticos y el uso indebido e inadecuado de las fuentes de agua.

– Nunca habíamos racionado el agua – recuerda Simón. Ahora existe un horario de acceso: la llave se abre a las 6:00, se corta de 15:00-17:00 para luego abrirse de nuevo hasta las 23:00. Aun así, dice, que la situación en otras comunas es más compleja.

 – En un barrio de Montañita me contaban que les llega el agua una hora al día, todos tienen que coger baldes y tener la práctica de ahorrar el agua – indica Simón.

Él  ha visto en otras comunas conflictos de tierras donde los comuneros han sido heridos, judicializados y en algunos casos, encarcelados y para él estas situaciones se han convertido en una advertencia:

–  Tranquilamente puede suceder en otra comunidad – reflexiona Simón.

Este miedo, es el sentimiento con el que viven muchos de los defensores en Ecuador, algo que el acuerdo de Escazú intenta cambiar. Una de las disposiciones generales del Acuerdo es que en cada país se garantice “un entorno seguro y favorable en el que las personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales puedan actuar sin amenazas, restricciones e inseguridad” pero que, lamentablemente, en Ecuador no sucede.

– El rato en que comuneros o personas se levantan en defensa de su territorio el Estado responde inevitablemente con criminalización – reflexiona Simón y recuerda otros sucesos donde se han privatizado o vendido territorios comunales, aún cuando el artículo 57 de la constitución ecuatoriana garantiza la conservación de sus tierras comunitarias, clasificándolas como “inalienables, inembargables e indivisibles”; además de otorgar a las y los comuneros el derecho a una consulta previa, libre e informada sobre programas o proyectos que utilicen recursos de la comuna.

Ante esto, todas las comunidades intentan obtener la atención de las autoridades para que se agilicen soluciones. Simón recuerda que las mujeres de la comuna Libertador Bolívar lo hicieron protestando con baldes vacíos en la carretera.

– Es una labor monumental que la gente que viene de otros lados entienda que por condiciones físicas no se puede realizar cultivos extensivos en Santa Elena – explica Simón; y por ello recalca la importancia de su labor en la comuna desde la comunicación comunitaria con “Olón Comunica”, como una posibilidad de cobertura y visibilización necesaria de los problemas que ocurren en las comunas para la defensa de sus territorios y del agua. Simón espera poder incluir a más jóvenes en el medio, para difundir la defensa del agua, la cultura y tradiciones que mantienen las y los comuneros de Olón.