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Vivir con VIH: sentires y pensamientos

de ser seropositivx

 

Publicado 12 de marzo 2020

 

Por: Devy Andreina Grijalva

 

Es alguien que te saluda de forma frecuente, te da la mano, un abrazo, un beso. Es alguien que estudia o trabaja junto a ti, sin dar a conocer, muchas veces, su condición. Por su necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación no voy a especificar su edad, origen, color de piel, orientación sexual o autoidentificación, simplemente voy a decir que él/ella/elle es Ariel*.

Era el año 2010 y tenía 23 años cuando se enteró que es seropositivx –es decir portar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)–. Sí, portaba el virus, sin presentar aún ningún síntoma visible. Había pasado por una etapa de relaciones tóxicas –por calificar a sus parejas de alguna forma– y la noticia fue impactante, pero tenía que  enfrentar la realidad. Pero su conocimiento acerca del VIH se limitaba a aquellas imágenes de personas muriendo lento y en soledad. Empezó a buscar información.

Supo que el VIH/SIDA se transmite por las siguientes causas: contacto con sangre a través de agujas infectadas; de madre a hijx durante el embarazo, el parto o la lactancia; por relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección. En el caso de Ariel, fue por la última razón: tener varios encuentros sexuales sin protección. Pero, hay otra razón: la falta de educación sexual y los mitos sobre el uso del preservativo o condón.

El VIH puede detectarse mediante el análisis de una muestra de sangre o saliva. La prueba de detección se realiza mediante el test E.L.I.S.A –acrónimo en inglés para: ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas– método que detecta los anticuerpos producidos por el organismo como reacción a la presencia del virus. Un resultado positivo no es suficiente para determinar que una persona tiene VIH, hay que hacer una prueba más específica para eliminar cualquier posibilidad de error. Esta prueba se llama Western Blot. También hay  una prueba rápida o auto test, que se realiza en solo cinco minutos y el resultado lo muestra el aparato en quince minutos a partir de una gota de sangre extraída de la yema del dedo. ¿Suena fácil?, sin embargo, para Ariel no fue así. Se realizó  17 pruebas de VIH en el transcurso de cinco meses, en más de diez centros médicos.

En Ecuador, el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública Dr. Leopoldo Izquieta Pérez es el lugar donde se realiza la prueba confirmatoria Western Blot, la Prueba CD4 y la prueba carga viral. Las pruebas más importantes son: carga viral y conteo de CD4, que mide la cantidad de linfocitos T4 en la sangre, ósea los glóbulos blancos que combaten infecciones y desempeñan un papel importante en el sistema inmunitario. De este modo pacientes y servidores médicos pueden definir y diferenciar entre VIH Y SIDA. El VIH es cuando el conteo CD4 tiene un resultado de 600 a 1000 y por ende la carga viral será indetectable, pero cuando el conteo CD4 tiene un resultado de 300 o menos se considera SIDA y también presenta un conjunto de manifestaciones clínicas.

Después que Ariel se enteró ser seropositivx, con miedos e incertidumbre se acercó al Hospital Eugenio Espejo para cumplir con el protocolo y la burocracia de la salud pública. Primero conversó con el personal de servicio social, después fue remitidx al área de Medicina Interna, donde un profesional en psicología analizó y le explicó los cuidados que una persona con VIH debe tener. Finalmente tuvo una cita con el doctor especialista quien le recetó un tratamiento de antiretrovirales.

 

El Tiempo

Ha pasado una década portando el virus y todavía le cuesta acostumbrarse a vivir con él: debe ser contraladx cada seis meses por exámenes médicos de laboratorio en sangre, orina y heces; la cita con el médico especialista lo obtiene cada tres meses, y el tratamiento antiretroviral lo retira del hospital una vez al mes.

Desde los años 80s se consideraba al VIH como una sentencia de muerte y aún el imaginario de las personas están ancladas a la realidad del pasado, pero esto ha ido cambiando poco a poco. Tener VIH no implica necesariamente sufrir afecciones físicas.

Si bien a nivel emocional Ariel tiene todavía heridas que trata de curar, aclara que la criminalización social y médica está marcada por el morbo y tabú que conlleva las prácticas sexuales y la sexualidad libre.

Su primera experiencia desagradable fue cuando recién era atendidx por el médico y le hacía llenar un formulario donde preguntaba: ¿Cuántas parejas sexuales ha tenido?. No la pudo contestar y el doctor de inmediato le recriminó por la frecuencia de sexo casual, haciéndole sentir responsable, pecadorx y merecedorx del virus. Ese fue el momento cuando todas sus ideas e ilusiones del amor romántico fueron destruidas. Empezó a autocensurarse y pensar que nadie iba a tener una relación con alguien seropositivx. Para buscar un consuelo divulgó entre sus familiares y entre quienes consideraba amigues, pero no le brindaron la ayuda que solicitaba, al contrario, la gente al saber su situación se alejó.

Cuando comenzó a tomar los medicamentos antiretrovirales, que detienen la replicación del virus, también comenzó una etapa de descubrimiento. Después de seis meses de tomar el tratamiento su resultado de carga viral era indetectable y comprendió que las personas con VIH que reciben un tratamiento eficaz, no pueden transmitir el virus a través de las prácticas sexuales, no obstante, le costaron ocho meses más perder el sentimiento de culpa, y para retomar la confianza de volver a tener sexo seguro y con protección.

En los diez años que ha pasado viviendo con el virus ha podido reconstruir sus relaciones. Dice sentirse más madurx por haber deconstruido el patrón de amor idealizado. A lo largo de este tiempo ha tenido un par de relaciones sexo-afectivas, y dice que de todas aprendió por hacer de su motor, la sinceridad.

Agradece a las personas que han compartido más de una noche o un momento de placer. Cuando ha estado de noviazgo, su pareja le ha hecho acuerdo de tomar su pastilla antes de dormir. Pues si se vive con VIH la salud depende de tomar esa pastilla diaria y no es algo que se pueda olvidar.

También, en una relación que duró casi tres años tomó la decisión de hacerse una operación quirúrgica de esterilización y tenía relaciones sin preservativo con esa pareja, obviamente teniendo en cuenta que con su tratamiento antiretrovital no hay riesgo de transmitir el virus.

El VIH  le ha dado la inteligencia para expandir su deseo de encontrarse con otra forma de ejercer su sexualidad. Ha descubierto que actualmente una gran cantidad de población joven de edades entre 16 a 19 años adquieren el virus y que personas entre 20 a 27 años tienen más conocimiento y sensibilidad ante el tema y hasta ha podido conocer algunas personas que toman PrEP (profilaxis prexposición) la pastilla de uso diario que puede reducir las probabilidades de contraer el VIH. Y las personas de 30 años para arriba están rezagadas con el prejuicio de que alguna vez vieron en las noticias lápidas, muertes tormentosas o a la princesa Diana abrazando a personas en su etapa final de SIDA o a un Freddie Mercury que su éxito no le alcanzó para hallar una cura.          

   

 

Cada uno de diciembre se recuerda el Día Mundial de la lucha contra el VIH/SIDA como una forma de reconocer la labor de quienes están involucradxs en la prevención, detección y tratamiento de la enfermedad, y para que las personas en todo el mundo creen conciencia y rompan el imaginario social de estigmas sobre el VIH/SIDA.

 

El 1 de Diciembre de 1981 se registró el primer caso de SIDA por la OMS en Estados Unidos y en 1988 se declaró como el año de la Comunicación y la Cooperación sobre SIDA por ONUSIDA. La OPS/OMS junto con las oficinas regionales de ONUSIDA, UNICEF y la Red Latinoamericana de Jóvenes que viven con VIH adoptaron conjuntamente el lema para el año 2019 de “Las comunidades marcan la diferencia”. Por ese motivo, para contribuir con el papel fundamental de las comunidades, es necesario reconocer los sentires y pensamientos de alguien positivx.

 

*Ariel es un nombre no binario, ficticio, para contar esta historia.

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