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República Análoga: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Por Ana María Acosta B.  @yakuana

“El teatro es un espacio para sobrevivientes” lo dice convencido Santiago Villacis, parte del grupo de teatro Malayerba que este 2014 cumple 35 años de vida, de teatro, de sueños y utopías. Sobrevivientes, porque para vivir del arte en un país como Ecuador hay que tener los sueños bien puestos. No es fácil sostener un proyecto auto gestionado, independiente de los gobiernos de turno, de los grupos económicos, en sí un proyecto que se construye con las voluntades colectivas de muchas personas y también las necesidades colectivas, donde a veces unas son más que las otras y viceversa.

Malayerba, ese espacio acogedor donde se han pensado, construido y presentado diversidad de obras y artistas de distintos orígenes, nació como un pequeño colectivo, que como todo pequeño colectivo, era nómada por obligación. A veces su espacio eran las salas prestadas, las bodegas, los pasillos de teatros (porque el teatro era para otros o tenían candado) hasta las piscinas vacías. Así Malayerba se sostuvo hasta conseguir un fondo que les permitió restaurar una casa, aquella casa vecina de la Iglesia el Belén por el Churo de la Alameda, y hacer de ella su sede permanente.

Hoy la Casa Malayerba es un lugar de encuentro para el teatro, aquí pasan artistas de todo el continente y del mundo, un laboratorio de nuevos sobrevivientes. Para Santiago Malayerba es “un espacio para hacerme preguntas sobre mi forma de estar en el mundo y relacionarme en el mundo” Pero… “con eso no se come Santi”, le digo riendo, como quien sabe lo que significa eso y sospecha la respuesta: “Cuando haces teatro o cualquier arte, se busca las estrategias, hubo un tiempo en que tenía 3 trabajos al mismo tiempo, y seguía en el teatro, porque quería estar, es mi vida”

Así Malayerba, como su nombre lo indica, creció a pesar de la sequía, en contra de cualquier índice de mortalidad que planeaba desde la fría estadística la muerte del artista.

República Análoga:

En una República Análoga los héroes no aumentan de estatura con los años, porque la estatura no es importante; los gritos independentistas son gritos silenciosos e inútiles y por inútiles grandiosos;  los mudos hablan cuando tienen hambre y cuando deben reclamar su lugar en la historia, aquella que los calló para hablar por ellos – ellas, pensar por ellos- ellas y corromperse por ellos- ellas.

En la Republica Análoga el progreso no es avanzar ni retroceder, aquí es claro que el progreso cae, como una manzana común y corriente, para el suelo, mejor dicho contra el suelo.  Aquel manual de comportamiento científico, tecnológico, provoca risas y todo aquel que lo realce como proyecto a seguir será simplemente burlado. Personajes falibles, que son capaces de construir una nación, una constitución, una revolución pero son incapaces de cerrar un simple paraguas, haciendo que la revolución solo sea el cadáver de una extraordinaria idea. Advertencia: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Esta obra, estará todo junio presentándose en Casa Malayerba en Quito, si no van, se pierden de mirar el pasado y confrontar el presente con una carcajada.

Malayerba – La República Análoga by Wambra Radio on Mixcloud

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