La historia de Amada

Por: Devy Andreina @devyandreina 

Amada* es una niña de ocho años que vive en el sur de Quito, con su madre, padre y hermano mayor de once años en un departamento con las comodidades necesarias que la economía de la familia le puede ofrecer.

Desde que tenía un año y ocho meses Amada presentó predisposición de gustos, empatía y posicionamiento hacia las acciones y objetos estipulados como femeninos, a pesar de que al nacer fue considerada como varón. Este hecho la ciencia de la psicología lo denomina: incongruencia del género con el sexo. Es decir una niña que su pensamiento y psiquis se desarrolla enfocado hacia funciones femeninas, pero los tejidos de su sexo — la parte íntima de los genitales— formaron un aparato reproductor contrario a la construcción e identidad trabajadas en su corteza cerebral.

A los tres años, Amada comenzó a utilizar indumentarias y accesorios femeninos, regalados por su prima de la misma edad, jugando a las escondidas utilizaban cortinas, sábanas, manteles para emular los largos y mágicos vestidos de princesas. Cuando su madre y padre descubrieron el secreto de su hija —porque ya era muy notorio sus gustos y juegos— en primera instancia, le prohibieron realizar los reconocimientos lúdicos de usar vestidos y la alejaron de todas sus pertenencias femeninas.

El principal temor venía de su propia familia. Los familiares por parte de su padre no comparten ni aceptan el género de Amada, por lo que su madre y padre decidieron mantener distancias. En cambio, los familiares por parte de su madre entienden y respetan la identidad de Amada. Después de un tiempo la madre y el padre de Amada tuvieron un proceso de transición para superar los miedos, la ignorancia y el odio que la sociedad tiene hacia la transexualidad. El apoyo, amor y fortaleza dentro del hogar ayudaron a Amada a construir y exponer su proceso de vivir y sentirse feliz.

Amada hoy asegura ya no tener preocupaciones, se siente libre. Una pequeña de belleza diversa, rodeada de figuras de unicornios y colores rosas y violetas que decoran su habitación. Amada posee todas las armas, vestidos, muñecas, maquillajes, seguridad y autoestima para enfrentarse al mundo como una niña; pero su principal característica de ser especial y diferente es silenciada.

“Amada” en su habitación

En el segundo año de educación básica la transexualidad de Amada estuvo agredida por todo el entorno educativo de una escuela católica. Sus compañeros la rechazaban al grado de decirle insultos y etiquetarla como “gay”. Sus profesores también la hacían sentir como “inadaptada” cuando la niña pintaba de color rosa y dibujaba princesas.

Por esos motivos su madre y padre optaron por la estrategia del anonimato, como lo hacen la mayoría de hombres y niños transexuales en el Ecuador.

Buscaron una institución educativa donde el altruismo y compromiso de enseñanza de la directora del plantel se preste para insertar a la educación a una niña trans, aunque sin derecho a su identidad.  De esta forma Amada fue inscrita en la escuela con su nombre del Registro Civil después de su nacimiento; pero su identidad trans fue ocultada, colocando su nombre social de niña en la lista de alumnos y alumnas para los profesores.

Este hecho genera el ocultamiento de la identidad trans de Amada ante sus profesores, compañeros, compañeras y por supuesto, ante el Ministerio de Educación. De esta forma el reconocimiento a la identidad de la niñez trans en el sistema educativo queda invisibilizado.

El Ministerio de Salud, en cambio, sí crea un registro de pacientes y Amada es una de las primeras niñas trans en constar en el sistema de salud pública. Además el Ministerio creó el Manual de Atención para las personas GLBTI; pero este documento no se respeta a cabalidad para brindar salud a las personas de la diversidad sexual y cuando se encuentran con la diversidad en la niñez es más difícil de entenderla. (Ver Video)

Cuando Amada se le presentó una emergencia médica por causa de una bacteria en su garganta sus padres acudieron al IESS, pero los médicos mostraron rechazo y desconocimiento acerca de la identidad trans. Esto motivó a la madre y padre de Amada a impartir significados sobre el término “transgénero”  que consta en el protocolo y que todos los servidores de la salud lo poseen para guiar sus funciones, para de esta forma aclarar y brindar respuestas con la finalidad de conseguir atención médica  adecuada para su hija.

Mamá y Papá  de “Amada” durante entrevista en Wambra

Los padres de Amada demandan al sistema de salud la urgencia médica de atender la salud de las personas trans en todas sus necesidades, se pide la creación de una unidad médica especializada en género donde el acompañamiento sea psicológico, en una primera instancia, para después adquirir el tratamiento hormonal de estrógenos y bloqueadores de testosterona. Ante esto los médicos y doctores ecuatorianos han manifestado no sentirse capacitados para atender las problemáticas de las personas trans. Este desconocimiento de los funcionarios de la salud se debe a la escasez de estudios en los campos de la transgeneridad e intersexualidad en Ecuador.

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A pesar de que en Ecuador las leyes — en papeles—   nos posicionan como un país con mayores avances de toda Latinoamérica en derechos para las personas LGBTIQ, se puede demostrar que otros países nos superan totalmente en materia de salud.

En Colombia abrieron la primera clínica de género donde hay endocrinólogos, genetistas, psicólogos, psiquiatras, pediatras que  dominan todos los temas y atención en salud para las diversidades sexo genéricas. En Argentina y Uruguay existen manuales de hormonización. En Brasil la reasignación de sexo es parte de las políticas públicas y está cubierta por el Estado.

La Madre de Amada afirma “si los médicos no se sienten capacitados, el Ministerio de Salud debe traer especialistas de otros países para la creación de la unidad de género para la atención de salud a las personas trans e intersex en todas las edades de la población”.

Esta ausencia en el sistema de salud público hace que existan clínicas clandestinas donde se ofrecen operaciones en los genitales de personas trans sin la preparación y aval médico, con precios superiores a los 20 mil dólares y graves casos de negligencia médica.

La madre de Amada exige al Ministerio de Salud poner atención en este tema, para vencer el tabú de que las intervenciones quirúrgicas son “un capricho” de las personas; en lugar de pensar que es un derecho de soberanía, autonomía de lxs cuerpxs diversxs.

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El padre de Amada afirma tener una hija cariñosa con mucha energía y ganas de aprender. En su escuela todxs sus compañerxs la reconocen como líder y amigable por esos motivos la han posicionado con el título de presidenta de su clase.

Actualmente la madre y padre de Amada toman acciones para demandar que el Registro Civil brinde el derecho a la identidad con el cambio de nombres y sexo en la cédula de ciudadanía y partida de nacimiento de la niña, sustentándose en la Constitución que dice que los derechos deben ser aplicables de forma directa. Además está el antecedente de la  resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) donde pide que los Estados miembros faciliten, sin discriminación, ni obstáculos de las instituciones, el reconocimiento de la identidad de las personas trans en todas sus edades.

 

*Amada es un nombre protegido

Video reportaje donde médicos de la Unidad de Salud de Chimbacalle hablan con Wambra sobre cómo funciona el Manual de Atención para las personas GLBTI.

 

 

 

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