Tiempo de lectura: 16 minutos

CRÓNICA

Los Elegidos de Dios

 

Por Verónica Calvopiña @kinoraxx

 

 

Publicado 26 de enero

 

 

«*Esta crónica forma parte del proyecto Élites sin destino. Apoyado por el programa de medios y comunicación para América Latina y El Caribe de la Friedrich-Ebert-Stiftung (FES).»

 

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«Dios está poniendo gobernantes» aseguraba efusivamente el pastor evangélico Gerson Almeida, mientras aceptaba lo que, para él, era «el reto» de presentarse como candidato a la presidencia de Ecuador. Con un traje impecable, el cabello engominado y la barba bien cortada, Almeida se dirigía a los líderes evangélicos y activistas antiderechos que lo acompañaron en el evento de presentación del partido Promotores del Cambio, realizado el 18 de diciembre de 2019, en un hotel de Quito. 

Al igual que cuando dirige un culto en su iglesia, Betel, en este evento político Almeida alzaba fuertemente la voz, dando testimonio de vida, y repetía como un mantra que «sí se puede», que «ya era tiempo»; que, si el fenómeno Bolsonaro y Trump se estaban dando, acá en Ecuador ya era tiempo de «entrar a tomar decisiones».

La candidatura de Almeida cristalizaba las aspiraciones políticas de un grupo de pastores evangélicos y activistas autodenominados providas, de tener un partido político y representantes propios capaces de llevar su agenda tanto dentro de la Asamblea Nacional como en la Presidencia de la República.  

A ellos, el pastor les dedicaba esa noche, por ser, según mencionó, «quienes juntos hemos luchado en la Asamblea Nacional para que leyes de muerte no pasen», refiriéndose a las políticas de género, derechos sexuales y aborto que se han debatido en los últimos cinco años en Ecuador. 

Esta candidatura afianzaba también la alianza evangélica-católica que se ha articulado en los últimos años en Ecuador y que se hizo públicamente visible en octubre de 2017, con la primera marcha de Con Mis Hijos no te Metas, que se oponía a la aprobación de una ley relativa a la violencia de género en la Asamblea Nacional. 

Pero ¿cómo pasaron los grupos evangélicos pentecostales provida a disputarse la presidencia de la República en Ecuador? ¿A ser una élite en ascenso que intenta incidir en la vida política del país?

 

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La búsqueda del poder político 

La marcha Con mis Hijos no te Metas se realizó por primera vez en Ecuador el 14 de octubre de 2017. Como organizaciones convocantes aparecían el Frente Nacional por la Familia y el Movimiento Vida y Familia. Ambas se presentan en redes sociales como movimientos ciudadanos formados por madres y padres de familia a nivel nacional. Estas familias son, a su vez, líderes de organizaciones evangélicas y católicas que se articulan en lo que llaman la defensa de la vida y la familia tradicional, pero no se reconocen como organizaciones religiosas, sino que resaltan su carácter ciudadano.

En el 2017, esta marcha se presentaba como una respuesta frente a la Ley para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer que se trataba en la Asamblea Nacional. De acuerdo con estas organizaciones, la ley promovía la ideología de género, principalmente en la educación. La marcha se anunciaba, entonces, en defensa del derecho de los padres a educar a sus hijos, según lo señalaban en un comunicado emitido en redes sociales. 

Si bien era la primera vez que esta marcha se realizaba en Ecuador, la idea había nacido en Perú un año antes, en rechazo a la implementación de un programa de educación sexual en el sistema educativo. Christian Rosas, hijo del pastor y excongresista peruano Julio Rosas, fue uno de sus mentalizadores y quien expandiría esta acción por varios países de la región, incluido Ecuador.  

La marcha en Ecuador tuvo las mismas características que en otros países: el uso de los colores rosado y celeste; imágenes de familias, en su mayoría blancas, con parejas heterosexuales; cartelones y pancartas donde se divisaban frases en contra de la ideología de género, a favor del matrimonio o del derecho a educar a los hijos.  

Aunque las marchas en los diferentes países tienen estas similitudes, los organizadores ensalzan en todo momento el nacionalismo y el espíritu patrio para recalcar la idea de que esta acción es ciudadana y promovida por padres y madres de familia de cada país. Así, en 2017, las y los asistentes a la marcha realizada en la ciudad de Guayaquil entonaron el Himno Nacional como parte de las actividades previstas. 

Una frase correada fuertemente por los asistentes de esta marcha fue «Este es el inicio», frase que daba a entender que esta era la primera acción de muchas otras, que era el inicio de Con mis Hijos no te Metas. El Frente Nacional por la Familia también señalaría en un comunicado que «El león dormido despertó», haciendo alusión al despertar político y público de estos grupos. Esta misma frase sería usada posteriormente por Gerson Almeida durante su campaña presidencial. 

 

El Frente nacional por la familia también señalaría en un comunicado que «El león dormido despertó», haciendo alusión al despertar político y público de estos grupos

 

A la marcha de 2017 le siguieron dos marchas más: una en junio de 2018 que pedía la renuncia del entonces Ministro de Educación, Fander Falconí, y otra en junio de 2019, en rechazo a la aprobación del Matrimonio Igualitario por parte de la Corte Constitucional. También hubo plantones fuera de la Asamblea Nacional y reuniones con asambleístas. 

Es a partir de 2019 cuando las figuras de Francisco Loor y Gerson Almeida tomaron más protagonismo dentro de Con Mis Hijos no te Metas. Ambos encabezaron las marchas en Quito y Guayaquil y hablaron en la tarima.  Hicieron vocería pública, daban ruedas de prensa y entrevistas. A estas acciones públicas se sumaría el lobby político dentro de la Asamblea Nacional durante el debate de proyectos de ley referentes al aborto entre 2019 y 2020. 

En fotos compartidas en redes sociales se puede ver a Loor y Almeida reunidos con asambleístas de manera privada o haciendo eventos en los salones legislativos. Almeida era visto con su característico sombrero vaquero y traje blanco en la Asamblea Nacional, mientras que Loor se reunía con la Alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, y oraban en el Palacio Municipal. 

En septiembre de 2019, Con Mis Hijos no te Metas tendría lo que ellos consideran como uno de sus primeros triunfos políticos, la no aprobación de la despenalización del aborto en el Código Penal. Anteriormente, la Ley para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer y el Matrimonio Igualitario se habían aprobado pese a las marchas y al lobby político de esta agrupación. Sin embargo, para ese año, las organizaciones de defensa de la vida y la familia se multiplicaron, tuvieron una presencia más organizada en redes sociales. 

Así aparecieron colectivos como Feministas Provida, Frente Joven, Abogados por la Vida o Quiteños Provida; colectivos donde también circulan los líderes de Con Mis Hijos no te Metas, sus familiares y asambleístas de elección popular. Estos grupos realizan acciones digitales y suman su presencia en acciones públicas. De su parte, Loor formó el Consejo de Resistencia, Fe, Vida y Familia junto con otros pastores evangélicos de la provincia del Guayas. 

La articulación del Frente Nacional por la Familia y del Movimiento Vida y Familia con otros grupos antiderechos y de derecha radical aumentó en Ecuador y en América Latina. Así, en 2018, los líderes de Con Mis Hijos no te Metas se reunieron con personajes del activismo provida de América Latina. En febrero de ese año, Christian Rosas estuvo en Ecuador y dio charlas en la Iglesia Evangélica de Iñaquito de Quito y en el Centro Evangelístico Peninsular de las Asambleas de Dios, en la provincia de Santa Elena.

Así también, se realizó la 1ª Convención Internacional de la Familia, en octubre de 2018, donde fueron invitados Agustín Laje y Nicolás Márquez, autodenominados pensadores de derecha que han sustentado la idea de la Ideología de Género en la región. De su parte, los activistas católicos y esposos Nelson Martínez y Gina Guevara participaron en ese año del Congreso Sudamericano por la Vida y la Familia en Uruguay. 

Todas estas circunstancias fortalecieron el movimiento denominado provida, y es así que, en 2019, durante la votación de la reforma al Código Penal para despenalizar el aborto, los líderes de Con Mis Hijos no te Metas influyeron en la decisión de varios asambleístas, quienes terminaron votando en contra de la reforma, ausentándose o absteniéndose. 

Con la pandemia de COVID-19, el accionar de Con Mis Hijos no te Metas no desapareció, sino que continúo esta vez para rechazar el Código Orgánico de la Salud, donde también se planteaban causales como el incesto para permitir el aborto en el país. La influencia de estos grupos y otros factores hicieron que, finalmente, el proyecto sea archivado, a pesar de los años de discusión y de la participación de varios sectores sociales. 

Joseph Salazar, en su texto «La doble vía entre lo local y lo transnacional», publicado en el libro Derechos en Riesgo en América Latina, señala que estas acciones muestran que los grupos evangélicos principalmente, pasaron a «concebirse como ciudadanxs activxs capaces de cambiar el rumbo de la política nacional».  

Pero fueron los diferentes resultados en la Asamblea Nacional, con leyes que a veces se aprobaban y otras que se rechazaban, lo que hicieron que los denominados grupos provida ecuatorianos sintieran la necesidad no solo de hacer lobby o de influir en la votación de tal o cual asambleísta, sino de tomarse ellos mismo el Estado, con sus propios candidatos y partido político. 

La marcha Con mis Hijos no te Metas también ha significado la articulación de los grupos antiderechos ecuatorianos con grupos de otros países. Asisten a eventos, dan conferencias, hacen lobby con congresistas de otros países. Así, el pastor Gerson Almeida asistió al Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia, desarrollado en marzo de 2020, apenas días antes de las medidas de confinamiento globales frente a la pandemia de COVID-19. En este evento habló de la experiencia de los grupos antiderechos en Ecuador para oponerse a la despenalización del aborto. 

 

La marcha Con mis Hijos no te Metas también ha significado la articulación de los grupos antiderechos ecuatorianos con grupos de otros países

 

A Ecuador también vienen líderes antiderechos como el peruano Christian Rosas, quien se reunió con los líderes de la Marcha Con mis Hijos no te Metas en 2018 y 2020. En la serie periodística Transnacionales de la Fe, Rosas es identificado como un vocero de los grupos provida a nivel latinoamericano que, a la par, articula con la organización cristiana Alliance Defending Freedom, ADF.  

La ADF es identificada como una de las organizaciones cristianas estadounidenses que más dinero invierte en Latinoamérica para hacer lobby antiderechos en el Sistema Interamericano de DDHH y en cada país, para capacitar y apoyar grupos religiosos y realizar eventos como el Congreso Iberoamericano por la
Vida y la Familia, y la marcha Con Mis Hijos no te Metas, según el reportaje «Dinero Opaco» de Open Democracy. 

 

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La construcción de una élite evangélica

Hay que ser, pero también parecer, menciona una conocida frase. Así, una élite es un grupo de personas que se reconocen como tal. La autodefinición como élite es para la socióloga Soledad Varea, docente de la Universidad Central del Ecuador, una característica primordial de estos grupos. Otra forma en que las élites se pueden distinguir, menciona, es por su capacidad de construir espacios que los diferencien de la masa. Varea asegura, además, que estos grupos tienen valores comunes, una cosmovisión y prácticas que comparten.

El economista ecuatoriano Carlos Pástor agrega que las élites «son realidades mucho más complejas que la simple ostentación de acumulación de capitales», y asegura que su organización y estructura, así como sus lazos de parentesco, les dan una «unidad de pensamiento», aspectos que juntos les permiten mantenerse en el poder.  

En el caso de las élites evangélicas de Ecuador, estas no se reconocen a sí mismas cómo una élite o como un grupo privilegiado. Al contrario, constantemente los líderes de Con mis Hijos no te Metas recalcan que el Estado y los grupos feministas y LGBTI están atentando contra sus derechos. Se presentan, más bien, como un grupo que está denunciando las consecuencias de la supuesta Ideología de Género para sus familias, frente a lo cual se organizan y autofinancian. 

Los líderes evangélicos, principalmente, no ostentan extravagancias ni lujos en su vida privada o pública porque «tienen este valor de la austeridad, del ahorro, la no ostentación», nos dice Varea. Así, mientras otras élites presumen de viajes o visitas a lugares costosos en sus redes sociales, las élites religiosas muestran a sus familias, a sus matrimonios y a sus hijos. Los evangélicos también muestran sus iglesias, el tamaño de sus templos y congregaciones. 

 

mientras otras élites presumen de viajes o visitas a lugares costosos en sus redes sociales, las élites religiosas muestran a sus familias, a sus matrimonios y a sus hijos

 

Estos valores, nos dice la socióloga Soledad Varea, les diferencia de otras élites latinoamericanas, sobre todo de aquellas que se están formando, de «esta clase popular latinoamericana en ascenso que necesita demostrar que está en ascenso». En cambio, el ascenso de los evangélicos es más bien silencioso, asegura la académica. Pero no solo se diferencian de otras élites sino también del resto de la sociedad. 

Y, a la vez que se diferencian, se separan, creando sus propios espacios «La iglesia donde van solo ellos, los barrios donde solo están ellos, los clubes donde solo frecuentan ellos, finalmente se terminan relacionando entre ellos, para diferenciarse del resto de la sociedad», concluye Varea. 

Sin embargo, igual que el resto de élites de la región, la constitución de la élite evangélica está vinculada con una acumulación económica y con una captura del Estado, explica Soledad Varea, y agrega que «la captura del Estado les da poder, lo que no les da el dinero», y este poder se expresa en relaciones políticas. 

Dentro de las élites evangélicas ecuatorianas, Francisco Loor, pastor del Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios en Guayaquil y Gerson Almeida, de Ministerios Betel Casa Apostólica, son un ejemplo de acumulación económica y del intento por la captura del Estado por parte de los grupos evangélicos. 

A diferencia de las iglesias evangélicas tradicionales, como la luterana, que no creían en las cosas del mundo, como llaman a la política, Francisco Loor y Gerson Almeida están convencidos que los cristianos deben llegar a la política, estar en los espacios públicos y gobernar. «Ya es hora», repetía Almeida durante su mitin de presentación como candidato presidencial. 

Pero, además, tanto Almeida como Loor van acumulando vínculos con organizaciones provida, con políticos locales, conexiones a nivel latinoamericano y perfilándose como los principales líderes y voceros antiderechos del país. Desde el 2019 han liderado las marchas, dan sendos discursos en tarimas, están en todas las acciones de los grupos provida que se dan en las calles o reuniéndose con asambleístas y hasta presidentes de la república. 

 

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Francisco Loor: el personaje de todas las marchas

Loor dirige desde 1992 el Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios en Guayaquil, una de las ciudades más pobladas de Ecuador y de gran desarrollo comercial e industrial. La iglesia Asamblea de Dios se originó en EE.UU. a inicios del siglo XX y actualmente tiene presencia en alrededor de 190 países. Esta iglesia se caracteriza por la construcción de grandes templos o megatemplos. En Ecuador, Loor ha fundado aproximadamente 170 templos en todo el país; uno de ellos, ubicado en el centro de Guayaquil, donde predica tanto él como su familia. 

La imagen de la familia Loor es central en esta iglesia. En redes sociales aparecen juntos, abrazados en una gran foto familiar: la pastora Elsa Pincay, Israel Loor quien es co-pastor de la Iglesia y Raquel Loor, conferencista y administradora del canal de televisión ABC, parte de esta iglesia. Esta foto que muestra la unión de una familia tradicional es una imagen que se repite entre los grupos antiderechos, y donde tanto padres como hijos dirigen organizaciones que luego se articulan al movimiento provida, multiplicando su presencia. 

La familia Loor también tiene presencia mediática. Francisco y Elsa Loor fundaron la Radio Dinámica y la televisora ABC, medios de contenido cristiano, que son parte de la cadena Enlace, un grupo mediático de la iglesia Asamblea de Dios presente en toda Latinoamérica. En ambos medios se transmiten los cultos realizados por Loor y de otros pastores vinculados con esa iglesia en la región. También se realizan los eventos de recolección masiva de fondos, llamados Maratónicas, donde la audiencia de estos medios entrega ofrendas que consisten en un depósito bancario a cambio de oraciones y bendiciones del medio. Estos eventos se presentan como la fuente de recursos para su sostenibilidad. A diferencia de otros medios evangélicos como la radio HCJB, no hay información pública del dinero que recolectan ambos medios en este tipo de eventos.  

En cuanto a lo político, Loor ha sido un personaje visible al menos en los últimos 15 años. Se muestra como el aglutinador y vocero de las iglesias y pastores evangélicos, principalmente de la ciudad de Guayaquil. En el 2008, cuando en el país se redactaba una nueva Constitución, el pastor guayaquileño encabezó una marcha exigiendo que el nombre de Dios fuese incluido en el texto; así como que se prohibiese expresamente el matrimonio entre parejas del mismo sexo y el aborto. En ese momento Loor logró un primer acercamiento con representantes de la Iglesia Católica para juntos rechazar la Constitución, a la que denominaban como «constitución abortista». Para ese momento, además, logró movilizar una primera marcha provida hasta la ciudad de Montecristi, donde se reunía la Asamblea Constituyente. 

Solo un par de años antes de esta acción, los grupos antiderechos habían logrado que en el país se instaurase como fecha oficial de conmemoración el 25 de marzo como Día del Niño por Nacer. Esta acción vendría a fortalecer su discurso antiaborto, que se haría más fuerte a partir del 2008. 

Producto de estas presiones al entonces gobierno de Rafael Correa, los grupos antiderechos lograron que el artículo 45 de la Constitución hable de la protección de la vida desde la concepción y que el artículo 67 se refiera al reconocimiento del matrimonio entre hombre y mujer. Estos artículos han sido embanderados como un triunfo por los grupos antiderechos en sus sucesivas acciones y discursos, donde reivindican de manera constante la defensa de estos artículos constitucionales, aunque inicialmente estaban opuestos. Sin embargo, Loor no ha desistido de plasmar su agenda antiderechos dentro de la Constitución. 

Es así que con el cambio de gobierno este pasado año de 2021, volvió a insistir en modificar la Constitución para exigir que se invoque el nombre del dios cristiano y evangélico en el texto constitucional. 

Loor, en estos años, se ha convertido en un personaje capaz de movilizar los recursos y alianzas de las iglesias evangélicas en contra de cualquier tema. Su nombre ha figurado en demandas de inconstitucionalidad ante leyes, pero su figura ha sido capaz de mediar acuerdos y conflictos entre el gobierno y grupos evangélicos, tal como pasó en las protestas de 2019, cuando logró un acercamiento entre las organizaciones indígenas evangélicas y el gobierno de Lenín Moreno.  

Si bien Loor ha sido un personaje visible de la lucha antiderechos, no se ha perfilado personalmente para llegar a las urnas. Ha preferido más bien, junto con organizaciones e iglesias evangélicas de la provincia de Guayas, impulsar y apoyar candidaturas de pastores evangélicos a la presidencia de la República, como la campaña de la pastora evangélica Melba Jácome en 2009 o la campaña del pastor evangélico Nelson Zavala en 2013, quien fue multado por sus comentarios homofóbicos; y la más reciente, de Gerson Almeida en 2021.

Los grupos evangélicos de Guayas también se han aliado con partidos de derecha como el Partido Roldosista Ecuatoriano, PRE, formado por el expresidente Abdalá Bucaram, que fue destituido en 1997 en medio de escándalos de corrupción. Con este partido presentaron la candidatura del pastor Zavala y la candidatura de Abdalá Bucaram Pulley, hijo de expresidente, en 2017. 

Los evangélicos y el PRE se juntaron en una agenda antiderechos durante estas dos elecciones presidenciales. Como candidatos, Zavala y Bucaram hacían campaña Biblia en mano, con un discurso similar. En sus respectivas campañas, hablaron de incorporar a Dios en la Constitución y prohibir el aborto y el matrimonio igualitario, pues, según ellos, Ecuador era un país ateo y sin valores. 

En la última elección presidencial, el rol de Loor en la campaña del pastor Gerson Almeida y de los otros pastores fue más activo. El Consejo de Resistencia, Fe, Vida y Familia acompañó a Almeida en varios eventos de recolección de firmas para inscribir su partido. Pero, además, Raquel Loor, hija de Francisco Loor, participó como candidata a asambleísta por la provincia de Guayas, aunque no logró una curul. Sin embargo, su perfil político va cobrando fuerza dentro de las actorías antiderechos. 

La influencia de Loor y de los pastores evangélicos también está presente en la actual Alcaldía de Guayaquil. Durante el debate en la Asamblea Nacional por la despenalización del aborto en el Código Penal realizada en 2019, los pastores se reunieron con la alcaldesa Cynthia Viteri, logrando su posicionamiento en contra de la propuesta. 

Así mismo, Loor ha sido el enlace de la marcha Con Mis Hijos no te Metas con los grupos evangélicos indígenas que se articulan entre Guayas y las provincias de la sierra centro. En el 2019, tras la sentencia de la Corte Constitucional sobre el matrimonio igualitario, los líderes de esta marcha se reunieron en repetidas veces con la Federación de Indígenas Evangélicos FEINE y lograron que esta organización convocase una masiva marcha de indígenas evangélicos hasta la Asamblea Nacional y reuniera en una tarima a un grupo de asambleístas provinciales a quienes les exigieron una consulta popular sobre el tema. 

El nexo de Loor fue también visible en octubre de 2019, cuando en medio del Paro Nacional y Levantamiento Indígena en contra de la medidas económicas, articuló una reunión entre los líderes indígenas evangélicos y autoridades nacionales con el fin de incidir en la paralización. 

 

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Gerson Almeida: lobby con sombrero y terno blanco

Gerson Almeida es pastor y fundador de la Iglesia Cristiana Ministerios Betel Casa Apostólica en Ecuador, desde 2008. Se reconoce a sí mismo como consejero familiar y es director del movimiento político Promotores por el Cambio.

Almeida cobró protagonismo a partir de 2019 y se convirtió en una pieza clave del movimiento provida. En sus propias palabras, decidió organizarse ante la decisión de la Corte Constitucional de aprobar el matrimonio igualitario; desde allí, su presencia y acción de lobby antiderechos ha sido importante para lograr el voto de asambleístas en contra de la despenalización del aborto.  

Pero Almeida no se contentó solo con ser activista, sino que decidió a ser parte de la política ecuatoriana. Junto con abogados y organizaciones provida, formó el Movimiento Promotores del Cambio, que pretendía participar como organización política en las elecciones generales de 2021.

El movimiento hizo su presentación en diciembre de 2019, y comenzó a juntar firmas para constituirse legalmente. Sin embargo, con la llegada de la pandemia, el movimiento no logró inscribirse, pero la candidatura de Almeida no declinó y, más bien, se alió con otro movimiento político para finalmente presentarse en elecciones. 

El binomio de Almeida para la presidencia fue Martha Villafuerte, una mujer guayaquileña, activista católica, ligada con fundaciones provida estadounidenses. A diferencia de candidaturas de años anteriores donde participaron pastores evangélicos, el binomio Almeida-Villafuerte remarcó fuertemente su carácter provida, la alianza evangélica y católica y la representación de estos sectores, buscando su voto por identificarse con su agenda.

Almeida y Villafuerte han organizado y gestionado la presencia de activistas antiderechos de Latinoamérica como Agustín Laje, quien ha venido a Ecuador en los últimos años para fortalecer los argumentos y posicionamientos de los grupos del país.  

 

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Con Mis Hijos no te Metas y su alianza conservadora 

Para la socióloga Soledad Varea, quienes lideran Con Mis Hijos no te Metas son «hombres blancos de clase media» que están en diálogo, a su vez, con élites religiosas y políticas. Su principal agenda, explica, son «la causa provida, la crianza compartida y la oposición al aborto», agenda que les hace entrar en diálogo con grupos de derecha y extrema derecha, quienes, a su vez apoyan estas causas que son enarboladas por la Iglesia Católica o Evangélica, de las cuales muchos forman parte. 

 

su principal agenda son la causa provida, la crianza compartida y la oposición al aborto, agenda que les hace entrar en diálogo con grupos de derecha y extrema derecha

 

Mientras que la derecha y extrema derecha, asegura Varea, encuentra cercanías con los grupos evangélicos y cristianos en su discurso sobre «defender el patriarcado, defender el rol de los hombres, el lugar de los hombres, la diferencia sexual marcada y, lógicamente, la penalización del aborto». 

En el caso de los grupos provida ecuatorianos, por años, han hecho alianzas con los diferentes partidos políticos, incluso tuvieron acercamientos con el gobierno denominado progresista de Rafael Correa, para detener la agenda de derechos con relación al aborto, a pesar de las críticas que en varios momentos hicieron a sus políticas o de sus posturas en contra de los partidos de izquierda. Sin embargo, el acercamiento de los grupos antiderechos con la derecha política resulta más duradero. Así, desde 2019, han hecho alianza con grupos libertarios e hispanistas, con quienes coinciden en su defensa a la familia y la propiedad y su rechazo al feminismo e impulsan la formación de nuevos activistas provida jóvenes, como la agrupación Quiteños Provida.

Esta cercanía entre ambos grupos se da, según explica la socióloga, porque las élites «siempre tienen que tener estas relaciones políticas, siempre necesitan o buscan tener una presencia en el Estado». Una característica de la élite, dice Varea, es la búsqueda y presencia en el poder; y el acceso al poder «está marcado por la política, el Estado, y les da mucho poder y les da la posibilidad de mantener estas relaciones clientelares».

Pero, además de las relaciones clientelares, la presencia en el Estado les permite a los grupos antiderechos, asegura Varea, mantener y difundir su ideología: «Por eso es que las iglesias tienen el medio, las escuelas, la influencia en el sistema educativo». 

De allí que, aunque el binomio Almeida-Villafuerte no haya obtenido buenos resultados en las recientes elecciones presidenciales, su posicionamiento político no se ha debilitado; más bien, los grupos antiderechos han encontrado en el actual gobierno de Guillermo Lasso el momento para instalar su agenda, confiados en la postura presidencial, por ser afín al Opus Dei y a grupos sodalicios. 

En este sentido, uno de los primeros gestos del presidente Lasso con los grupos antiderechos fue la invitación personal que realizó a su evento de posesión a líderes religiosos, entre ellos Francisco Loor. El día de la posesión presidencial, el pastor caminaba solo, con la Biblia en la mano por la alfombra roja que llevaba a las y los invitados hasta el salón principal de la Asamblea Nacional. Para Lasso, esta invitación mostraba «interés de reconciliación entre el Estado y las iglesias». Para Loor, en cambio, se trataba de un hecho inusual, pues, según él, antes habían sido marginados por los gobiernos. 

Este gesto se convirtió posteriormente en una acción real, cuando el Frente Nacional por la Familia logró que uno de sus líderes, Erwin Ronquillo, formase parte del gabinete presidencial como encargado de programas de niñez y desnutrición. La reconciliación Iglesia-Estado que habló Lasso en su posesión también ha significado la presencia de los líderes denominados provida en Palacio presidencial; recientemente para intentar incidir en el nuevo debate sobre aborto por violación que se instalado en el país. 

Mientras los grupos antiderechos están cómodos con el actual gobierno, Almeida se toma fotos en Palacio, en la Asamblea, sale con asambleístas y líderes antiderechos; sigue con su presencia en medios y de a poco sigue fortaleciendo su movimiento político, pues está seguro de que ahora es el tiempo de los evangélicos.