Por: Leandro Vizuete @lamovidaindepe1 

El avance de la tecnología y el inminente desarrollo de las redes sociales, en los últimos años, han propiciado la aparición de nuevos formatos dentro de la comunicación y el periodismo. Ahora es común ver a grandes periódicos nacionales en la web y en varias redes sociales, lo mismo ocurre con otros medios de comunicación tradicionales, como la TV y la radio, que se han visto obligados a trasladar sus contenidos a internet.

En este marco, de la era digital y la comunicación multimedia, ha surgido una innumerable cantidad de medios digitales, que abordan diversos temas; política, deportes, entretenimiento y desde luego, música. Hablando concretamente de medios digitales especializados en música local (producida en Ecuador), encontramos que algunos de estos carecen de formación profesional en comunicación  o tienen un enfoque periodístico como tal.

Estos espacios de información y comunicación principalmente se encuentran en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube. Las personas que están detrás de estos “medios de comunicación”, no necesariamente son periodistas o comunicadores, más bien son seguidores de la música y también de algunas agrupaciones  o tendencias específicas.  Este fenómeno, de “medios de comunicación” en red, se da por la facilidad que brindan estas plataformas a los usuarios para crear cuentas y fan Pages. Las redes son el espacio ideal para decir o mostrar lo que queremos al mundo a nuestro antojo.

Tomando en cuenta la libertad que ofrecen las redes, no es necesario que alguien sea periodista para publicar en su cuenta de Facebook y compartir con la comunidad una foto acompañada de información acerca de un accidente de tránsito, por ejemplo.  Entonces nos preguntamos, ¿Cuál es papel del periodismo en la era digital frente al llamado periodismo ciudadano? Sin duda es un debate extenso atravesado por varias aristas.

El periodista argentino Daniel Santoro (2009) plantea que los periodistas profesionales comparten hoy el oficio con los llamados periodistas ciudadanos, blogueros o “tuiteros”; y ello obliga a llevar la profesión al próximo nivel: el de la verificación rápida de datos, o la de convertirse en los cartógrafos del mundo moderno, que ayuden a navegar a los ciudadanos por un terreno conocido, de datos verificados y no por una tierra incógnita. Me parece oportuno y valioso establecer el contexto general en el que se encuentra el periodismo actualmente, para comprender ciertas dinámicas y algunos temas referentes a la música independiente local.

Retomando el tema de los medios, en otros, si no es la falta de formación profesional, es su poco sentido crítico sumado a su cerrada visión de la música independiente local, respondiendo sólo a una fracción de este universo de sonidos, lo que los convierte en medios elitistas. El problema con el primer tipo de medio es que todos sus contenidos parten del fanatismo, y no de un ejercicio de clasificación o discernimiento de información, olvidándose, en ocasiones, de temas y noticias relevantes.

En este caso, sea por falta de formación profesional o falta de sentido crítico, lo cierto es que se está construyendo un imaginario de lo que es el movimiento musical independiente ecuatoriano, desde  el consumo del presente, de lo que está de moda, el fanatismo y el elitismo de algunos “medios”. Al revisar las redes sociales de varios de estos espacios me encuentro siempre con las mismas cinco o seis bandas (a lo mucho) de siempre.

 Sí, de vez en cuando regresan a ver al resto, pero ocurre muy poco.  En ocasiones es gracioso, porque de un festival en el que participan más de ocho bandas, sólo incluyen en sus reseñas, fotografías e información de sus dos grupos favoritos, ¿y el resto? ¿No son importantes? Así es como se vuelve una constante de medios endiosando a un grupo de bandas, que sí, como todos, han trabajado duro y “se han sacado el aire” para llevar su música adelante, ese merito no se los quita nadie, lo que si es discutible es por qué sólo se mira el esfuerzo de unos y no el de otros.

 Simplemente se olvidan de otras bandas y grupos que también están trabajando duro para producir su música. ¿Qué hay del metal, del hardcore, el reggae, el hip-hop o el ska? Ya casi nadie habla de esas bandas.

Nirodha es una banda de death metal quiteña, con años de trayectoria y de una calidad impresionante que en junio lanzó su primer disco. ¿Cuántos de estos llamados, medios de música independiente estuvieron ahí? ¿Cuántas reseñas hubo de aquel concierto?

Suburbia, emblemática banda quiteña, hace pocas semanas estrenó un tema que formará parte de su próximo disco. ¿Quién ha hablado de eso? Como estos hay decenas de ejemplos de músicos y festivales que son rezagados por estos espacios de información.

Se ha generado una confusión entre el público, los fans y también entre varias personas que están al frente de medios especializados en música. En primer lugar, en ocasiones se piensa que música independiente es un género musical, y no es así. Algunas personas creen que hablar de música independiente es únicamente mirar la “escena” actual, lo que está en auge.

También se cree que indie es un género musical, cosa que es discutible; se podría decir que si y que no, pues esta palabra anglo es sinónimo de independiente, y música independiente no es un género musical, sino una condición de la música que no depende de grandes disqueras y sellos internacionales, que es financiada y distribuida desde los propios músicos. En ese sentido todos los músicos independientes, desde los death metal hasta los pop serían indies.

Pero está también el otro sentido de la palabra indie que esta vez sí está relacionado exclusivamente con el estilo musical de determinadas y marcadas características, que algunas personas consideran es originario del Reino Unido. De ahí que se utiliza el termino en combinación con otros géneros como indie rock o indie pop. Es innegable que, en Ecuador, dentro del movimiento musical alternativo independiente, la tendencia actual es precisamente el indie pop y el indie rock, tanto en escenarios como en los medios, alimentados unos por otros.

Cuando el programa radial, La Movida Independiente estaba en búsqueda de una compañera locutora y más personas para conformar el equipo de trabajo, pudimos observar en las entrevistas estos errores o confusiones respecto de lo que es música independiente, y también los efectos que han causado estos “medios de comunicación” especializados en música, pues la mayoría de aspirantes, al ser consultadas sobre qué conocimientos tienen acerca de música independiente ecuatoriana respondieron, únicamente, entre otras bandas, acerca de  La Máquina Camaleón, Da Pawn, Los Swing Original Monks, Lolabúm, Guardarraya y los extintos Les Petit Batards. Estas bandas se repetían con frecuencia entre las respuestas.

Casi nadie mencionó a bandas emblemáticas del movimiento musical independiente local, como Rocola Bacalo, Descomunal, Notoken, Muscaria, Sudakaya, Igor Icaza, Curare, y muchas más. La ahora llamada “vieja escuela de la música nacional” queda en el olvido, mucho menos es conocida por las nuevas generaciones de público, en su mayoría adolescente, consumidor de las nuevas tendencias musicales.

Asimismo, en los últimos dos años han surgido muchas bandas jóvenes cuyos integrantes bordean los 16 y 17 años, inspirados por los portaestandartes de esta nueva generación.

Está bien el tipo de música que quieran hacer, eso es respetable, sin embargo siento que ahora el objetivo primordial de estas nuevas bandas es llegar a como dé lugar a Radio Cocoa, a El Carpazo (por nombrar algunos) y establecerse en el círculo de sus ídolos musicales. Además, siento también que todas estas agrupaciones nuevas, y algunas consolidadas, se empeñan en sonar a The Srtokes, principalmente, Foals o Tame Impala. Sí, las influencias musicales son importantes dentro de los procesos de cualquier banda, aquí y en la China, más no hay que abusar.

Al igual que algunas personas, con las que he tenido la oportunidad de platicar en la cabina de La Movida Independiente, creo que la mayoría de estas bandas suenan similar, dejando a un lado el factor distintivo o la originalidad. No digo que suenan mal, que son malos músicos, malas personas, o que no han trabajado duro para sacar su música, eso realmente no está en discusión, sólo considero que suenan igual y pienso también que hay bandas demasiado sobrevaloradas, llamados genios muchas veces, y para eso les falta mucho. Existen también excelentes músicos y propuestas, dentro de estas nuevas tendencias, que sobresalen en la parte técnica, lírica y audiovisual, y que a pesar de aquello no son tan mediáticas e incluso son subestimadas.

Aprovecho este espacio para referirme también a una situación que se da sobre todo en facebook, y es que, si alguien emite una opinión o hace una crítica, muchos fans o incluso los mismos artistas se molestan y tachan a la persona de odiadora, sufridora, envidiosa o que no apoya la música ecuatoriana, cosa que no es así. Hay gustos y gustos. No se le puede obligar a nadie a escuchar o seguir determinada corriente musical, cada persona tiene percepciones diferentes de la música o el arte y son respetables, siempre y cuando se las exponga con respeto y de manera clara.

A pesar de eso, he visto como una persona es bombardeada y señalada en Facebook sólo por opinar, por ejemplo, que una cantante ecuatoriana suena idéntico a un par de cantantes mexicanas. El problema es que estamos acostumbrados a medios complacientes, sin capacidad de reflexión, que nos dicen que todo es bonito, que todo suena bien, que son letras increíbles, que nos muestran únicamente sus bandas favoritas, y cuando alguien sale de esa zona de confort es acusado.

Desde la Movida Independiente siempre hemos mantenido una postura crítica frente a estos temas porque creemos que ese es uno de varios deberes de la comunicación profesional, al menos. Por esta razón, casi siempre damos prioridad a artistas que no tienen toda la atención de los medios. Siempre miramos a todos los lados, porque siempre hay música increíble por descubrir, que a veces nadie visibiliza. He ahí nuestra labor, mostrar que en Ecuador se hace más música de la que encuentras en los festivales ‘top’, los cuales, dicho sea de paso, son organizados de manera impecable y con mucho esfuerzo, pero que no son los únicos que están trabajando y haciendo las cosas bien.

También existe el Festival Ser, por ejemplo, de reggae y hip hop al sur de la ciudad, que este año, en dos días de concierto convocó más personas que el último Quito Fest, pero nuevamente, casi ningún medio publicó algo sobre este concierto.  Igualmente existe un movimiento underground con nuevas propuestas y grandes referentes que siguen en pie produciendo música. Nosotros como radiodifusores de música, arte y cultura seguiremos en la lucha, a la par de los músicos independientes ecuatorianos, mirando para todos los lados.

 

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